#FEVINO, el milagro de La Gotera

Aludiendo a la primer sílaba de su nombre, FEVINO hizo su aparición como algo más que un dogma de fe. La tarea parecía monumental: reunir a cerca de 70 productores de vino mexicano en el mismo lugar bajo un esquema de exposición equitativo y abierto que permitiera una comunicación franca con los asistentes.

Todo esto en un dinamismo verbenero donde confluyeran enólogos, productores, distribuidores, chefs, periodistas, sommeliers y público en general para promover, o hacer más grande, “el movimiento” en favor del vino mexicano.

Para promover, o hacer más grande, “el movimiento” en favor del vino mexicano

Cual tormenta de las que de súbito se dan por estos lares, el FEVINO de Guadalajara, Jalisco, se instaura en este su apenas primer año como el espacio donde se manifiesta en su versión más pulida la emergente cultura del vino mexicano. Nuevos esbozos de formación enofílica donde la avidez por el conocimiento y la sofisticación de los gustos son cada vez más protagónicos y palpables.

Muy lejos quedaron aquellos campos de batalla, donde so pretexto de la promoción del vino, se edifican cantinas gigantes donde la gente da rienda suelta a los excesos regresando a casa sin saber porqué se fueron vestidos de blanco y regresaron morados.

Los temas eran: “¿En qué valle esta tu vinícola?” “¿Tus vinos son minerales?” “¿Haces maloláctica?” “¿Por qué no hay monovarietales?”  “¿A qué temperatura me recomiendas tu blanco?” Etcétera, etcétera.

“¿A qué temperatura me recomiendas tu blanco?”

Llegando al festival las reglas se establecían con una copa para tomar vino (ojo, era realmente una copa para tomar vino) y un “pasaporte” cuyo contenido era una ingeniosa libreta para llevar registro de las etiquetas por casa vinícola con sus respectivas notas de cata.

Para recordar cada una de las etiquetas, y hacer anotaciones de cata, se repartió el pasaporte #FEVINO. // Foto: Especial.

Para recordar cada una de las etiquetas, y hacer anotaciones de cata, se repartió el pasaporte #FEVINO. // Foto: Especial.

De fondo, otro gran acierto, música ambiental propicia para la degustación no para el “taconazo” (ese vino después).  Las casas vinícolas bien distribuidas con su debida señalética, la comida representada por la nueva avanzada gastronómica de Guanatos. Lindas mujeres (¿qué les dan de comer en Guadalajara?), lindo venue, calor y aire fresco.

Bueno, hasta la lluvia hizo su aparición y los organizadores siguieron sin flaquear. En 10 minutos tenían todo resuelto.

Faltaron detalles que tendrán que corregirse (…) pero se desvanecen en comparación a los aciertos

Es cierto que no faltaron detalles que tendrán que corregirse para nuevas ediciones pero se desvanecen en comparación a la magnitud de los aciertos. Seguro sus organizadores ya tomaron nota y nos sorprenderán en la segunda edición.

Por lo pronto mi fe sigue depositada en el FEVINO y ya prendí mis veladoras para que el milagro se vuelva a manifestar en el 2014. ¡Salud por eso!

Por Fernando Pérez Castro

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