• ¿Cuál es la historia de las posadas? ¿Qué dan de comer y beber?

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    ¡Púmba! Dale, dale, dale, no pierdas el tino ¡Zoc! Porque si lo pierdes… ¡Cuas! Y que truena la piñata y van todos los niños al suelo por el rescate de los premios… ¡Es el clímax de la posada!

    ¿Qué lleva la piñata adentro?

    Jícamas, colación, paletas, globos, manzanitas, pirinolas, espantasuegras, cañas, monedas de chocolate, carritos, silbatos, cocadas, pelotas, chupones de caramelo, yoyos, naranjas, dulces, muñecos, chicles, galletas y muchos cacahuates, entre más posibilidades.

    La clásica piñata es una estrella refulgente de siete puntas y aunque sólo es una olla de barro cubierta con papeles de colores, en realidad representa los pecados capitales que amenazan a la humanidad; y así los niños con los ojos vendados, son la fe ciega que a palos destruye estas amenazas: Soberbia, Avaricia, Gula, Lujuria, Pereza, Envidia, Ira… y ¡a Bob Esponja! Porque en los mercados del DF se pueden encontrar de todas las formas posibles, incluso las de moda, broma o variedad.

    Sobre el origen de esta costumbre hay quienes dicen que se trata de una transcripción de las figuras de papel de las celebraciones religiosas prehispánicas. También existe la versión de que el viajero Marco Polo fue quien llevó desde China a Europa la costumbre de llenar una olla con sorpresas, para quebrarse en una fiesta; una teoría bastante plausible ya que la pignatta es precisamente el nombre italiano de una vasija de terracota.

    Tradicionalmente las piñatas representan los pecados capitales, pero su origen es debatible. // Foto: Cuartoscuro.

    Tradicionalmente las piñatas representan los pecados capitales, pero su origen es debatible. // Foto: Cuartoscuro.

    Fue en el año de 1587 cuando Fray Diego de Soria celebró por primera vez estas misas de aguinaldo en el convento agustino de Acolman, en el Estado de México, con la idea de sustituir las ceremonias invernales en honor al dios a Huitzilopochtli creando un imponente preámbulo a los festejos de la Navidad ya que estas fiestas se llevan a cabo del 16 al 24 de diciembre, que son precisamente las nueve noches que José y María peregrinaron de Belén a Nazaret buscando posada.

    Desde las capillas abiertas, construidas en la época de la conquista, esta ceremonia pasó a las iglesias y de allí a las casas, donde se llegó celebrar con genuino fervor religioso pero también con derroche y ostentación. Actualmente esta tradición presenta variantes de manera que las posadas son distintas en cada estado, en cada región o inclusive en cada hogar.

    Los elementos indispensables para una tradicional Posada Mexicana son los siguientes: El nacimiento, farolitos y adornos de papel, cohetes, luces de bengala, velas, piñatas, música y por supuesto, comida y bebida.

    Lo primero es un acto de contrición seguido de un ofrecimiento, de allí se pasa a la letanía y se procede a la jaculatoria de cada jornada, con el canto de los villancicos. Los presentes se dividen en dos grupos y una vez que se da entrada a los peregrinos y comienza un convivio que culmina con la piñata.

    ¿Hablaron de comida?

    ¿Un pambacito de papa con chorizo para después de romper la piñata? // Foto: Especial.

    ¿Un pambacito de papa con chorizo para después de romper la piñata? // Foto: Especial.

    Aunque no se trata de una cena propiamente dicha, puede llegar a serlo. Lo que generalmente se ofrece son antojitos o cosas que se puedan comer sin cubiertos y, como la fiesta es en invierno, no deben faltar las bebidas calientes a las cuales es justo agregarles su piquete por dos razones: Porque hace frío y ¡por favor!

    Para beber:

    Ponche: Se hierven frutas y especias para hacer una bebida dulce, caliente, que en el jarrito, taza o vaso o puede llevar algo de la fruta. Aquí se enlistan algunas posibilidades, pero no se sugiere usar todos estos ingredientes juntos.

    • Frutas: Caña, tejocote, guayaba, manzana, ciruela, chabacano, piña, naranja, limón, lima, mandarina, uva pasa o ciruela pasa.
    • Especias: Canela, anís, pimienta gorda, clavo, jamaica, té negro, té limón (yerbaluisa), piloncillo o azúcar.

    Chocolate: Con agua o con leche, ligero o espeso, al gusto de la casa…

    Champurrado: Se trata de un atole dulce de masa de nixtamal al que se agrega chocolate y se bate bien, para que tenga espuma.

    Café: El de olla lleva canela y piloncillo.

    Aguas: En las posadas son bienvenidas toda clase de aguas de frutas de temporada así como las clásicas de jamaica, tamarindo u horchata; inclusive los refrescos embotellados son lo normal.

    Piquetes: El tradicional aguardiente de caña con el que se bautizaban las bebidas en las posadas, ha dado paso a destilados, licores y vinos de toda especie y origen. También se bebe cerveza.

    De comer:

    Elotes: mazorcas de maíz, asadas al carbón o hervidas, aderezadas con crema o mayonesa, queso y chile piquín. O bien esquites, los granos de maíz cocidos en agua con epazote y aderezados en un vasito con limón, chile y sal; también los consumen con crema o mayonesa y otras cosas…

    Flautas: Tacos enrollados y dorados en aceite o manteca, elaborados con diversos rellenos como pollo, requesón, papa o carne deshebrada de diversos animales generalmente acompañados con lechuga, crema, queso fresco y salsas de chile. ¡Hay muchas variantes! Pueden acompañarse con chiles en vinagre y cueritos de cerdo.

    Quesadillas: Antojitos hechos con una base de masa de nixtamal que se rellena de diversos ingredientes, se dobla y se fríe. Cuando se presentan servidos en platones se acostumbran decorar con lechuga, crema, queso fresco y salsas de chile.

    Pambazos: Pan de trigo, enchilado por fuera y frito, relleno de papa con chorizo, lechuga, crema queso y salsas de chile. Se puede acompañar también con chiles en vinagre.

    Tostadas: Tortilla frita de manera que resulte rígida; sobre la tostada se dispone una base de frijoles refritos o de guacamole y algún ingrediente más, como pata de res en escabeche, chorizo frito o tinga de pollo, por mencionar solo tres de los más comunes. Por encima pueden llevar también lechuga, jitomate, aguacate, cebolla, crema, queso fresco y salsas de chile…

    Tamales: Los tamales de las posadas suelen ser de chile, de dulce y de manteca, como quien dice… que en cada casa se encontrarán tamales diferentes: verdes, rojos, de mole; de pollo, de cerdo, de rajas, de camarones, de queso, dulces, con pasitas, ciruelas pasas, piña, acitrón, manzana; en hoja de maíz, de plátano, tamales de cazuela y hasta envueltos en plástico. La idea es que al servirlos, estén bien calientes.

    Los buñuelos "de rodilla" son una tradición que se pierde poco a poco. // Foto: Cuartoscuro.

    Los buñuelos “de rodilla” son una tradición que se pierde poco a poco. // Foto: Cuartoscuro.

    Buñuelos: En principio puede decirse que se trata de una masa de harina de trigo y huevo, que para cocinarse se fríe y se come con azúcar o almíbar.

    A este sencillo principio habría que agregar los siguientes ingredientes: una pizca de sal, gotas de limón, algo de tequesquite blanco (sal mineral de origen natural), una poca de manteca cruda y medio pozuelo de agua de anís para que así sean los tradicionales “buñuelos de rodilla”, una masa que se estira en el fondo curvo de una olla, hasta alcanzar un diámetro de 20 o más centímetros y entonces, con mucha precaución, se fríe en abundante aceite, manteca o mantequilla hasta que resulte un disco dorado, crujiente y delicioso; acto seguido a esta frágil golosina se le puede decorar con azúcar y canela en polvo o ponerle por encima un espeso almíbar de piloncillo perfumado de canela y naranja.

    Una variante consiste en agregar un poco de queso añejo desmoronado por encima, pero baste decir que en el tema de los buñuelos existen muchas posibilidades: De chirimoya, de viento, de leche, labrados, de maíz, de almendra, entre muchos más -y también los hay salados-, por lo que pude concluirse que este es un arte en peligro de extinción.

    Que se rompe la piñata, y cada quien para su casa…

    Todos estos antojitos son platillos de la cocina mexicana tradicional y los festejos de esta temporada de alguna manera representan un nicho que beneficia su permanencia en la memoria y en el gusto de las generaciones; es probable que algunos ya no entusiasmen a las multitudes, pero antes de desaparecer del todo, habrán de pasar muchos años.

    Actualmente existen ante-pre-posadas, pre-posadas y las posadas propiamente dichas; sin embargo la gran mayoría de estas reuniones no se llevan a cabo conforme a la liturgia y el ritual tradicional pues consisten más bien en fiestas y borracheras comunes, corrientes y sin carácter distintivo. Pero hay que reconocer que, aunque parezca extraño, las tradicionales posadas mexicanas aun tienen lugar en nuestros días.

    Hay posadas privadas, de casa o de vecindad y también de condominio, colonia o barrio; y las hay públicas, de iglesia o capilla, que montan los curas, y otras que organizan los vecinos, municipios o gobiernos, e incluso hay quienes ofrecen, por una cooperación o un boleto, la experiencia conjunta de pastorela y posada, eventos donde se puede aún vivir estos festejos que durante siglos fueron una de las actividades sociales más importantes de México.

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