Los once pecados mortales al comprar vino

La famosa frase: “Pecar es humano y perdonar divino”, es una invitación a seguir pecando y esperar ser perdonado. Sin embargo, el pecar por novato a la hora de elegir vino es algo que fácilmente puedes evitar si tienes claro cuáles son los buenos caminos que habrás de tomar.

¡Atrévete!

Esta es sin duda la primera barrera a cruzar. Sal a la calle, olvídate de las bebidas carbonatadas, la cerveza enlatada y descubre todo el mundo de vino que hay por ahí.

Las recomendaciones no son una verdad absoluta

Todas las guías que puedas encontrar en internet o en libros no dictan precisamente una verdad universal, pues son opiniones de una persona o grupos en un contexto determinado. Te recomiendo que tomes en cuenta la información que encuentres en ellas, pero a la hora de la hora, tú y solo tú decidirás qué camino seguir y qué vino tomar.

Dinero bien gastado

Comprar un vino caro no significa que vaya a ser un éxito y que será apropiado para la ocasión en la que buscas compartirlo. Siempre ten en cuenta, además de tu presupuesto, si este lo quieres para “abrir boca” y platicar con los amigos, para acompañar tus alimentos o bien para cerrar la noche.

No todo envejece graciosamente

Hay gente encuentra en su alacena un vino que compró años atrás y cree de inmediato que este será un vino fantástico sólo por su edad. ¡Craso error! Si quieres evitar un momento incómodo con tus invitados, asegúrate de que esté en buenas condiciones para ser bebido.  Si aún cerrado tienes duda de ello, no hay nada mejor que probarlo antes que tus invitados y comprobar si no se ha convertido ya en vinagre.

Caras vemos pero del vino nada sabemos

Si no quieres ser una víctima más de la mercadotecnia, no te dejes llevar sólo por etiquetas bonitas y botellas sofisticadas. Esto no es sinónimo de calidad y aunque sabemos que de la vista nace el amor, también podemos decir que caras vemos pero del vino nada sabemos.

En todo caso investiga más sobre el vino, descubre qué uva es, su país y región de origen, si es un vino joven o maduro y con qué se puede disfrutar mejor. Si haces esto tendrás, además de una etiqueta coqueta, más información para elegir tu compra y así evitar sorpresas.

Si no lo sabes pronunciar, cómpralo de todos modos

Aunque no sepas bien lo que dice la etiqueta ni lo puedas pronunciar, tú puedes descubrir de que vino se trata. Ahora con tus amigos Google y iPhone, la información está a unos clics de distancia; por fin sabrás que significa “Gewürztraminer”, donde está “Gevrey Chambertin” o a qué carajos le llaman “5 Puttonyos”.

No todo en la vida es Chile

No te enfrasques en vinos de un solo país, ¡hay tanto de donde escoger! Estados Unidos, México, Argentina y Uruguay tienen cosas muy interesantes que debes probar. No se diga Nueva Zelanda, Australia, Italia, Austria, Francia y lógicamente España. Considera que en cada país descubrirás regiones con distintos tipos de uva, suelo y clima enfocados a producir vinos con diferentes personalidades.

¿Hay vida después del Cabernet y Merlot?

¡Claro que la hay! Cada uva tiene aromas y sabores característicos y lógicamente expresiones que se traducen cuando estas frutas se convierten en vino. Hazte un favor y no pruebes sólo un par de variedades, si tienes duda si te va a gustar o no, lo único que recomiendo es que lo intentes.

El blanco para el pescado y el tinto para la carne

¡Borra inmediatamente esto de tu mente ahora!  El vino que le va bien a un platillo no es porque sea blanco, tinto o rosado, sino por la intensidad  y complejidad de sus sabores. Un vino blanco potente muy bien puede ir con corte de carne, al igual que un tinto con algún pescado. Ten entonces cuidado a la hora de escoger vino; no vayas a elegir un tinto muy ligero y lo quieras tomar mientras comes mole negro.

¿Quién dijo que el rosa no era para niños?

Que hayas escuchado que el vino rosado no es buen vino y que sólo es para que lo beban señoras mientras juegan a la lotería, no significa que eso sea cierto. Existe gran cantidad de rosados sofisticados y complejos que le van maravillosamente a cualquier tipo de comida.

Si lo cuida, lo quiere

Identifica muy bien aquellos lugares que tratan con respeto el producto que venden. Qué traten bien al vino, lo transporten con cuidado, lo mantengan a una temperatura adecuada y cuiden sus empaques, es casi garantía de que el producto estará en buenas condiciones.

Maridaje no es física cuántica

El maridaje no es una ciencia exacta y siempre requiere probar lo que se va a beber y comer (o al menos conocer la potencia y sabores de los vinos y platillos en cuestión). Es importante que la fortaleza del vino no sobrepase la de los platillos y viceversa. También hay que buscar que la acidez del vino no sea igual de fuerte o superior que la del platillo. Imagínense un ceviche con un vino muy ácido. ¡Qué terror!

Si sigues estas reglas básicas del balance descubrirás que el vino y la comida, al combinarlo a la perfección, desencadenarán experiencias únicas y tú serás un espectador disfrutándolo en primera fila.

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