El peregrinaje de la papa: desde los Incas hasta hoy - Animal Gourmet
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El peregrinaje de la papa: desde los Incas hasta hoy

La papa tiene un largo camino recorrido junto con el ser humano. Salvó del hambre a millones de personas pero también causó la muerte de muchas otras, fue mandada a la hoguera, acusada de hermafroditismo, masturbación y hasta llegaron a culparla de la lepra, sífilis, escrófula y otras enfermedades contagiosas.

Esta historia comenzó hace ocho mil años, cerca del lago Titicaca en la frontera entre Perú y Bolivia, donde hay vestigios de que la papa fue domesticada por comunidades de cazadores y recolectores.

Los Incas fueron los primeros en consumirla; hacían con ella un alimento de nombre “chuño”, papa seca que formaba una especie de galleta que alimentaba a sus ejércitos y esclavos. Además funcionaba como un alimento de reserva para épocas de hambre.

Cuando llegaron los españoles a América, en la zona de Perú descubrieron este inusual ingrediente y lo llevaron a tierras europeas junto con otro gran número de productos originarios de este continente pero la papa no tuvo una bienvenida muy entusiasta.

Para el año de 1573 la papa ya vivía en tierras europeas, pero aún no era considerada digna de sus mesas. En muchos países la consideraban diabólica por su forma de reproducción y el pueblo la culpaba de enfermedades hasta el grado de que en Rusia los campesinos preferían morir de hambre a consumir este alimento. La historia se radicalizó más cuando “enjuiciaron” a la papa por ser hermafrodita y causar la masturbación mandándola oficialmente a la hoguera.

La papa fue alimento para el ganado y los indigentes y lo único que realmente se apreciaba del tubérculo eran sus flores.

Y luego llegó Parmentier, un exprisionero de la “Guerra de los 7 años”, personaje clave para el lugar que ocupa la papa en las mesas europeas. En aquella época se acostumbraba darle a los presos papas para comer ya que se creía que estas eran venenosas y la realidad era que en lugar de morir, los prisioneros vivían y se nutrían con el tubérculo.

Si bien la papa fue de los primeros alimentos de América en llegar a Europa, no fue bien recibida. // Foto: Especial.
Si bien la papa fue de los primeros alimentos de América en llegar a Europa, no fue bien recibida. // Foto: Especial.

Cuando fue liberado, Parmentier decidió dar a conocer los beneficios de este alimento convencido de que podría ser la solución a la hambruna, así que persuadió al rey Luis XVI para que le permitiera cultivar papa en sus tierras.

Estratega y casi publicista, Parmentier ideó que para convencer al pueblo de que el alimento era digno de los reyes, cultivaría y custodiaría las papas con la guardia del rey y así generaría curiosidad con la muy vigilada plantación en tierras monárquicas.

Al llegar la cosecha, Parmentier dio la orden de que, por las noches, la guardia descuidara la plantación a propósito. Así la gente del pueblo comenzó a robar y por ende a familiarizarse con el preciado tubérculo. Para 1815 la papa era parte de la alimentación básica del norte del continente europeo.

En Irlanda fue tal su aceptación que la mayoría de los cultivos fueron sustituidos por papas; el tubérculo se adaptó perfectamente al clima de la zona, pero eventualmente resultó catastrófico ya que de 1845 a 1848 la papa fue atacada por un hongo causando la muerte de dos millones de personas y la migración de un millón más hacia lo que hoy conocemos como Estados Unidos de América.

La papa siguió su recorrido por el mundo, llegando al continente africano en 1880 y poco a poco se convirtió en un insumo mundial. Más de 100 años después el tubérculo llegó a reinar y en 2008 se declaró el año internacional de la papa como un esfuerzo de la FAO para combatir el hambre y la pobreza en el mundo.

Ya sea en un sedoso puré, en crujientes papas o espesando un buen guisado, la papa es una delicia que no puede faltar en nuestras mesas, un regalo de los incas para el mundo.