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¿Qué más se puede aprender de la cerveza?

Por Animal Gourmet

Hace seis años sintió por primera vez “una revolución” en su boca que cambió su vida por completo. La responsable fue una Tempus doble malta que dejó en su lengua un sabor amaderado, intenso, que nunca había experimentado. Desde entonces Carlos Granados decidió dedicarse a compartir y popularizar esa experiencia única.

Como un beer sommelier profesional lleva apenas tres años, pero en el camino ha descubierto cientos de texturas, tonos, sabores y sutilezas que lo han convencido de que beber una cerveza no debe ser sólo un paso entre la sobriedad y la embriaguez, sino un ritual para degustar, conocer, aprender y compartir.

“Ahora no le damos la importancia a la comida y la bebida, andamos a las carreras, comemos por comer, por saciar el hambre y tomamos cerveza nada más para convivir”, dice en entrevista, “pero debemos tener cierta paciencia para poder disfrutar de los sabores. Para beber una cerveza hay que sentarse, probarla despacio, tratar de identificar los sabores, reconocerlos, asimilarlos e ir descubriendo formas de maridaje”.

Ahora no le damos la importancia a la comida y la bebida, andamos a las carreras, comemos por comer, por saciar el hambre y tomamos cerveza nada más para convivir

Antes de sumergirse en las honduras cerveceras estudió un poco de biología, fascinado por el comportamiento de las moléculas, sus interacciones y los efectos que causan al combinarse. “Para hacer una cerveza y poder combinarla se necesita de mucho conocimiento específico”, dice, “pero sobre todo de mucha paciencia y respeto por esta bebida”. Es por esto que decidió dedicarse al maridaje de la cerveza y a aprender de ella tanto como sea posible. “Hay tantas variedades, tantas posibilidades de mezclarla y tantas formas de beberla, que en realidad nunca dejas de encontrar cosas nuevas y siempre te sorprenden ciertos sabores y sensaciones”, añade.

—¿Cómo reconocer un buen maridaje de uno no tan efectivo?

El maridaje puede ser muy subjetivo, depende de tu paladar. Yo no te puedo decir que comas picante si no te gusta; la cerveza es similar, tienes que ver qué sabores son los que más te gustan, cuáles no, qué aroma disfrutas más. Lo que se busca en el maridaje es un ensamble de los sabores, que tus gustos de comida y tus gustos de cerveza empaten y den una experiencia más completa a tu paladar. Es una experiencia personal y no hay mejor técnica que la prueba y error, lo mío son puras recomendaciones.

—Danos tres consejos para quienes quieren entrarle en serio a la cerveza.

—Primero quitarse los tabús, las ideas preconcebidas y los miedos. Hay que estar dispuesto a aventurarse a lo desconocido. La segunda es que ya que probaste alguna mezcla que te guste, no te quedes ahí, sigue experimentando. Y la tercera es que leas, te informes y te acerques a los sommeliers. Ahora que hay un ‘boom’ de las cervezas artesanales es el pretexto ideal para empezar.

—Aunque es una experiencia individual, ¿cuáles son los maridajes que más te gustan?

—La comida de costa, un ceviche por ejemplo, se disfruta mucho con una cerveza ligera de trigo, con algo de cáscara de naranja y cilantro, estilo Witbier. El mole me gusta mucho y lo acompaño con cerveza estilo Porter, porque tiene una ligera nota de cacao, de café, que acompaña muy bien esos sabores. Y como soy del DF me encantan los tacos con cerveza tipo Pale ale, que tiene notas más de nueces, madera y ligeramente amargas. Contrastan muy bien con el picante y la grasa.

Actualmente, Carlos se alió con Grupo Modelo como uno de sus sommeliers de cabecera. El objetivo es cambiar poco a poco el concepto que se tiene del consumo de cerveza en nuestro país. “Ahora queremos que la gente conozca los detalles de lo que está bebiendo, que se interese por probar nuevas experiencias”, dice, “para que bebas de manera consciente y paciente”.