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Historias

Este restaurantero ofrece comida gratis a quien lo necesite

En el centro de Montreal, a unos cuantos metros del Ritz-Carlton y una tienda de Apple, encontrarás un restaurante modesto de Medio Oriente que se ha hecho más famoso por una hoja de papel pegada a la ventana que por su menú halal con falafel y pitas de pollo. Hace cuatro meses, Ala Amiry, uno de los cofundadores de Marché Ferdous, le pidió a su hija que imprimiera un letrero por él, éste debía avisarles a los miembros de la comunidad hambrientos que podían pasar a disfrutar una comida caliente; incluso si no podían pagar por ella.

La gente sin dinero es bienvenida para comer gratis”, señala el letrero en fuente san-serif, tanto en inglés como en francés. Esas pocas palabras han captado la atención no solo de quienes el restaurante pretende ayudar, sino de las personas (y las cadenas noticiosas) alrededor del mundo que se encuentran tanto encantadas como sorprendidas por este pequeño acto de bondad.

“No importa, porque al final del día, si tienes comida sobrante termina en la basura, ¿por qué no darla a quien la necesita?”, dijo el chef Abdelkader Bejaoui a CTV News. “No es para tanto”.

Pero es para tanto, o al menos se ha convertido en algo grande. MUNCHIES habló con el socio de Amiry, Yahya Hashemi, acerca de la razón que tuvieron para abrir su cocina a la comunidad y qué tan sorprendidos estaban por la reacción que ha recibido un gesto tan simple.

MUNCHIES: ¿Qué los impulsó a colocar el letrero para ofrecer comida gratis?
Yahya Hashemi: Estamos justo al lado de de una famosa iglesia [antiguamente la iglesia apostólica anglicana de San Santiago], donde muchas personas sin hogar pasean. La mayor parte del tiempo, cuando pasan, me piden dinero. Una, dos, tres veces y les pregunto por qué piden, entonces me responden que por hambre. Así que comencé dándoles un dólar, les decía que fueran con el chef y le dijeran que querían comida a cambio del dinero. Ellos solían responder: “No me van a dar comida por solo un dólar, la comida cuesta mucho más que esto”. Y yo contestaba: “Dile que yo te mandé”. No tenían idea de que yo era el dueño. Seguían mis instrucciones, le daban el dólar y recibían la comida.

Entonces, ¿de ahí surgió el letrero?
Sí, hay personas necesitadas que realmente les gustaría poder entrar y comer, pero uno no tiene idea de que hay tanta hambre. Así que pensamos que con un letrerito, la gente sin dinero entraría a comer. Pusimos la nota detrás de la ventana durante unos meses y así es como todo empezó. Pero para ser honesto, hemos estado haciendo esto durante años. [En Irán e Iraq] De donde venimos, ésta es una necesidad básica y una contribución básica que podemos hacer. No preguntamos quién eres, tu color de piel, el idioma que hablas, qué religión profesas: si tienes hambre y necesitas la comida, aquí está disponible.

¿Quienes aceptan la oferta pueden ordenar lo que quieren?
Exacto. No tenemos un platillo especial, digamos, disponible para este proyecto. De hecho, no lo llamamos proyecto, lo llamamos contribución, participación. Le dijimos al chef: “No hagas preguntas, no preguntes por qué y no juzgues a las personas por su apariencia”. Solo le dijimos que ofreciera la comida y, si querían sentarse y comer, eran más que bienvenidos. Si quieren llevársela, se las damos y pueden irse. Tan simple como eso.

¿Más o menos cuánta gente aprovecha esta contribución al día?
Recibimos cuatro, cinco, quizá seis personas. En la noche, recibimos más y los fines de semana todavía más. Solíamos recibir esa misma cantidad mucho antes del letrero, pero éste es público [pausa para hacer un cambio]. Lo siento, estoy sirviendo a un cliente al mismo tiempo.

Entonces, colocaron el anuncio hace unos meses y se volvió viral en Facebook.
Sí, justo eso pasó. Recibimos clientes que habían escuchado sobre el anuncio en algún lado y que por eso venían, a ellos les explicamos lo que hacemos. Obtuvimos la atención de algunas personas de aquí también, activistas de la comunidad que han aplaudido mucho nuestras ideas. Luego aparecimos en las noticias, CBC, Global, incluso la BBC. Todos nos llamaron y muchos nos dieron las gracias, pero como Amiry dijo, solo estamos haciendo una pequeñísima contribución. No es para tanto.

¿Ha mejorado el negocio por parte de los clientes que pagan?
Sí, tenemos muchos clientes muy amables y generosos. Y hemos visto personas que entran o solo van pasando y quieren donar quince o veinte dólares. Depositamos todas las donaciones en una pequeña caja dentro del restaurante y la usamos exclusivamente para ese propósito.

¿Te sorprendió toda la atención que recibieron?
Sí, este tipo de reacción es nueva para mí. La gente llamando de todas partes del mundo. Le dije a Amiry, que la gente está buscando formas de ayudar a los demás y, con esto, saben que su dinero será usado cien por ciento para dicho objetivo. No somos una iglesia, no somos una mezquita, solo somos un restaurante que ofrece comida gratis a los necesitados.

¿Cuánto tiempo seguirá esta noble tarea?
No vamos a dejarla y no le pondremos un límite. Mientras sigamos en el negocio, seguiremos contribuyendo.

Me di cuenta de que muchas cadenas de noticias han llamado a Marché Ferdous un restaurante musulmán, como si fuera un tipo de gastronomía.
Realmente prefiero no clasificarnos de ninguna forma, pero por lógica la gente piensa que tenemos que ser musulmanes, porque saben que soy de Irán. Lo más probable es que piensen eso. Pero [la religión] no es mi motivo. El objetivo es servir a la gente y a la comunidad. No es nada más y nada menos que eso.

Es una gran historia. Pienso que, especialmente con el clima político actual, estamos en busca de cualquier noticia buena.
Exactamente, hemos tenido suficientes malas noticias, así que celebremos las buenas.

Gracias por tu tiempo.
Gracias por llamar y apoyarnos. Dios te bendiga.

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