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Loretta, el restaurante mediterráneo donde querrás gastar todas tus quincenas

Por Animal Gourmet

Ravioli de ricotta y limón con chícharos, habas tiernas, menta y parmesano.Ravioli de ricotta y limón con chícharos, habas tiernas, menta y parmesano.

Abrir el menú de Loretta es sucumbir ante una avalancha de antojo absoluto por cada uno de los platos, desde el crudo de atún y los dátiles rellenos de sobrasada, hasta las moussakas de cordero y los cortes de carne jugosos acompañados con verduras bien hechas y sazonadas. Aquí no hay platos débiles o regulares, por lo que es necesario tomarse unos minutos para decidir –con un Aperol Spritz en mano- por dónde empezar.

El chef Abel Hernández, una de las mentes maestras de Loretta, dice con absoluta honestidad y sin reparo: “Hicimos un menú munchero para que se te antojaran varias cosas. No buscamos una innovación o encontrar sabores nuevos; buscamos hacer platos que te hagan cerrar los ojos y decir ¡mmm! yo mañana quiero regresar por ese bocado“.

Y lo logran rotundamente. La cocina mediterránea de Loretta provoca regresar una y otra vez, recorrer el menú, probar nuevos platos, pedir los consentidos, suspirar en cada bocado y tornar los ojos en blanco de puro placer.

Para abrir el apetito, el crudo de atún con caldo de pepino y limón, tapenade y naranja quemada se encarga de que salives de principio a fin gracias a la frescura y acidez de los ingredientes que alistan el paladar para los siguientes platos.

Crudo de atún con caldo de pepino y limón.
Crudo de atún con caldo de pepino y limón.

Pedir los dátiles rellenos de sobrasada para compartir es un acierto. La combinación de sabores dulces y salados provoca una constante búsqueda de estos bocaditos en el transcurso de la comida. ¡Qué tristeza –no es exageración- cuando desaparecen del plato!

El reto más grande en el menú de Loretta son las pastas, según el chef Abel Hernández. Después de aprender, hacer pruebas y fallar, lograron unas pastas dignas de un buen restaurante en Italia, como el ravioli de ricotta y limón con chícharos, habas tiernas, menta y parmesano reggiano, de sabor suave y ligeramente ácido, absolutamente perfecto y reconfortante.

El tagliatelle con ragú de jabalí y el arroz meloso con pato confitado y setas (y un huevo pochado encima, por favor) son opciones de potente sabor para aquellos que piden pasta como plato principal.

De platos fuertes hay pescados, pollos, pulpos, pecho de res ahumada y braseada, rib eye, picaña, chuletón y un par de moussakas de cordero preparadas con bechamel, berejena, queso gouda y parmesano, tan bien hechas que su sabor especiado rememora las costas griegas.

Además hay un apartado de vegetales muy interesantes como las calabazas rostizadas con parmesano y piel de limón, las papas con romero y ajo y unos brócolis rostizados con praliné de almendras y pasas. ¡Ojalá pudiéramos comer verduras así todos los días!

Baklava con pasta de nueces, queso ricotta y helado de flor de azahar.
Baklava con pasta de nueces, queso ricotta y helado de flor de azahar.

Por supuesto es imposible ignorar los postres de Loretta. El baklava hecho con pasta de nueces y queso ricotta en medio, acompañado de un delicado helado de flor de azahar es el cierre perfecto de una comida memorable.

Toda comida magnífica merece acompañarse de buen vino. La sommelier Laura Santander es la encargada de la gran carta de vinos de Loretta, un restaurante que solo maneja botellas europeas, desde los clásicos italianos, españoles y franceses, hasta los desconocidos armenios y georgianos.

Sin duda, el sabor y la ejecución de cada plato en Loretta demuestran que un buen menú es resultado de tiempo, mucha práctica y talento.

Loretta

Dirección: Avenida Revolución 1426, colonia Guadalupe Inn.

Precio: entre 500-700 pesos por persona, aproximadamente.

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