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¡El mundo debería comer nopales! Su cultivo ya es fundamental en el siglo XXI, dice la FAO

Por Animal Gourmet

Los nopalitos pertenecen al grupo de ingredientes consentidos en México. Son irresistibles a la mexicana –así, solo con cebollita y jitomate-, en caldillo picosito o asado y coronado con una buena rebanada de queso panela ligeramente derretido.

¿Lo mejor? Los nopalitos son considerados fundamentales para el futuro de la alimentación a nivel mundial, según el estudio Ecología, cultivo y usos del nopal elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro Internacional de Investigación Agrícola en las Zonas Secas (ICARDA).

Sin embargo, hay un pequeño problema: solo se consumen en México y los esfuerzos para difundir su cultivo y usos culinarios no han sido suficientes ni bien aceptados.

Sí, ¡el mundo debería comenzar a cultivar y a comer más nopalitos! La presión prevista sobre los recursos hídricos en el futuro convierte a los cactus “en uno de los cultivos más importantes para el siglo XXI”, asegura el investigador de ICARDA, Ali Nefzaoui. “El cambio climático y la creciente amenaza de las sequías son razones importantes para promover el humilde cactus al estatus de cultivo esencial en muchas áreas”, dice el director de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO, Hans Dreyer.

La capacidad del nopal para sobrevivir en climas áridos y secos lo convierte en un elemento clave en la seguridad alimentaria, explica la FAO. Además de ser exquisitos –los imaginamos en una ensaladilla fría sobre una buena tortilla recién hecha y unas gotas de salsa verde-, los cactus incrementan la productividad de los pastizales. En tiempos de sequía, la tasa de supervivencia del ganado es mucho más alta en granjas con plantaciones de cactus.

Además, hay otras investigaciones que sugieren que incluir el nopal en la dieta del ganado reduce “la metanogénesis de los rumiantes” –es decir, sus gases llenos de metano-, lo que contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

A pesar de tantos beneficios para el campo y la propia salud humana –poseen un alto contenido de fibra, previene la retención de líquidos y ayuda a disminuir la glucosa en la sangre, los triglicéridos y el colesterol-, la introducción de los nopales en otros países y culturas no ha sido fácil.

¿Las razones? El estudio de la FAO y el ICARDA revelan que la presencia de las espinas, la abundancia de mucílago (lo que en México conocemos popularmente como “baba”) y la falta de atractivo visual de los nopalitos ya cocinados (en serio) han limitado su adopción en otros lugares del mundo.

Esta maravilla de alimento ya se cultiva en países como Brasil, India o en regiones de África del Norte, pero nadie lo consume como en México. En nuestro país, según la FAO, el consumo per cápita anual de nopalitos es de 6.4 kilogramos.

El auge de los nopalitos en México

El cultivo de los nopales alcanzó formalidad en la década de los 80 con dos zonas de producción: Milpa Alta, en la ciudad de México, y Tlalnepantla, en el estado de México.

Para 1990, la urbanización y el crecimiento demográfico, combinado con nuevas investigaciones relacionadas con los beneficios del consumo de los nopales, llevó al incremento de las plantaciones de esta delicia.

Actualmente, los cultivos de nopales están distribuidos en gran parte del centro y el norte de México. El 90% de la producción se destina al consumo nacional, aunque se ha incrementado la exportación a Estados Unidos en la última década.

Soluciones muy sencillas para reducir la “baba” del nopal

Sí, según el estudio de la FAO y el ICARDA, el mucílago o la baba del nopal es una de las razones de su nula popularidad en el mundo.

Para fortuna de la población dentro y fuera de México, este mismo estudio recomienda diversos métodos para reducirla:

  • Agregar hojas de orégano, de laurel, tallos de cebolla, cáscaras de tomillo, granos de sal, bicarbonato de sodio, jugo de limón, hojas de maíz o dientes de ajo a la hora de hervirlos.
  • Interrumpir la ebullición para sumergir los nopales en agua helada.
  • Añadir unas monedas de cobre o plata al agua hirviendo, aunque la FAO advierte que es el método menos recomendable porque puedes contaminar tus nopalitos.
  • Escaldar con sal y orégano durante siete minutos. Este método, dice la FAO, reduce la presencia de la baba sin afectar el color clásico muy verde de los nopalitos.
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