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Tres razones saludables por las que amamos la avena (y 20 formas de prepararla)

Por Mayra Zepeda

En una cacerola sirve media taza de avena, 250 mililitros de agua o leche –de vaca, de soya o de coco, como prefieras- y una pizca de sal. Combina los ingredientes y llévalos a hervor. Baja el fuego y cocina la avena hasta que esté suave. Deja enfriar y ahora sí, ¡añade frutas, nueces, semillas, canela, lo que quieras!

Esta es la manera más sencilla que conocemos de preparar la avena, un grano sin gluten conocido científicamente como avena sativa, y que usualmente disfrutamos por la mañana.  

Esta maravilla es una muy buena fuente de carbohidratos, fibra, proteína y grasa. Uno de los componentes que la hacen muy saludable es el betaglucano, un tipo de fibra que ayuda a bajar los niveles de colesterol en la sangre y producir “la hormona de la saciedad”; otro son las avenantramidas, un grupo de antioxidantes que ayuda a reducir la presión arterial.  

Además, al ser un alimento alto en fibra ocasiona que los azúcares se absorban paulatinamente evitando picos de azúcar y brindando energía más tiempo, por ello es muy bueno consumirlo durante las primeras horas del día.

Aunque es muy saludable debes moderar la cantidad de avena de consumes. Por ejemplo, 78 gramos de avena tiene 303 calorías, 51 gramos de carbohidratos, 13 gramos de proteína y 5 de grasa.

Al comprarla en el supermercado te recomendamos ver la presentación, pues existen varios tipos: en corte de acero, en copos y la precocida. La primera es la menos procesada y las más recomendable para una dieta sana.

Te compartimos esta infografía de sheknows.com para que no te canses de desayunar avena. Puedes comerla tibia o fría, recién salida del refrigerador.