La historia de la jericalla, uno de los postres consentidos de Guadalajara
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La historia de la jericalla, uno de los postres consentidos de Guadalajara

Este postre ha llenado de sabor las casas tapatías desde sus primeras versiones en el siglo XVIII hasta nuestros días. Aunque no existe una fecha concreta de su aparición, se sabe que la jericalla se preparaba de una forma tradicional y con ingredientes naturales.

Al igual que muchos productos tradicionales, su origen es incierto. Debido a su parecido a la natilla europea se tiene la idea de que era elaborado en los conventos y se cree que su nombre proviene de Jérica, pueblo de la provincia de Castellón, en Valencia, España.

Como resultado del mestizaje culinario entre el nuevo y el viejo mundo, la jericalla mezcla ingredientes mexicanos y europeos como leche, canela, azúcar, huevo y vainilla. Luego de mezclar, batir y hornear los ingredientes, se obtiene una golosina que recuerda en sabor al flan, pero con una sensación muy ligera en la boca.

Una leyenda muy popular ubica el origen de este manjar en las cocinas del Hospicio Cabañas, el cual se encuentra en el centro de Guadalajara y fue fundado por el Obispo Ruiz Cabañas como casa de caridad. En 1997 la UNESCO le otorgó el título de Patrimonio de la Humanidad y actualmente funge como centro cultural en donde se albergan invaluables piezas del muralista mexicano José Clemente Orozco.

En el siglo XIX, las monjas del hospicio alojaban y cuidaban a niños huérfanos de la ciudad y en busca de darles un alimento atractivo y nutritivo crearon un confite lleno de calcio y proteína.

Luego de hornear la mezcla por primera vez, las monjas notaron un pequeño aspecto quemado en la superficie. Al probarlo, se dieron cuenta de que la capa dorada con toques tostados aportaba un sabor único.

Los niños que se albergaban en el hospicio aceptaron el postre rápidamente y poco a poco se hizo popular en todo Guadalajara. Hoy en día la jericalla es reconocida a nivel internacional como un dulce de origen mexicano. Gracias a su delicioso sabor y a su fácil elaboración, la golosina de leche “quemada” se consume a diario en casas y negocios dentro y fuera de Jalisco.

¿Quieres hacer jericallas en casa? Te compartimos una receta supersencilla:

Ingredientes

  • 1 litro de leche de vaca
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 5 huevos
  • 1 raja de canela
  • 200 gramos de azúcar blanca

Procedimiento

En una cacerola, vaciar la leche, la raja de canela, el extracto de vainilla y el azúcar. Cocinar la mezcla a fuego medio y moverla constantemente para que los ingredientes se integren adecuadamente.

Precalentar el horno a 180 grados.

En un tazón, vaciar los huevos y batir un poco con un tenedor o batidor globo. En cuanto la leche hierva, retirar del fuego. Agregar poco a poco la mezcla de leche al tazón con los huevos y mezclar muy bien para que no se hagan grumos.

Ya que está mezclado perfectamente, colar la mezcla.

Verter mezcla en cada uno de los seis moldes a ¾ de su capacidad. Colocar los moldes en un refractario que puedas meter al horno. Verter agua caliente en el refractario hasta que cubra la mitad de los moldes (para que se cocinen a baño maría).

Meter al horno y hornear a 180 grados durante 45 minutos o hasta que la superficie quede doradita.

Retirar del horno y dejar enfriar.