Ni mexicana ni francesa; conoce la increíble panadería neozelandesa - Animal Gourmet
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Estoy convencida de que caminando las ciudades es como se descubren lugares especiales, que llaman la atención porque son diferentes a lo que conocemos; a pie fue como descubrí las delicias pasteleras y panaderas que encierra un micro local en Polanco: Fournier Rousseau.

El original abrió en la colonia Roma, de este nuestro querido DF, hace año y medio; el de Polanco está en la calle de Hegel, casi al lado del restaurante DO. Su fachada estilo parisino, de rayas color menta con blanco, llamó mi atención y cuando vi el letrero luminoso que dice: “Café croissants”, tuve que detenerme. Me declaro adicta a los croissants y estoy en búsqueda constante del mejor de la ciudad; este calificó entre los mejores tres.

El creador del concepto no es chef, ni es francés o mexicano; es neozelandés. “¿Por qué viniste a México?”, pregunté a Andrew Scoular; “por una mujer, ¿por qué mas?”, respondió. Así que Mr Scoular llegó a nuestro país hace siete años persiguiendo al amor y ahora produce pan y pasteles.

“Siempre me gustó hornear, lo hacía desde niño. Al principio empecé a venderle pan a mis amigos hasta que decidí abrir un pequeño local en la Roma. Mezclé recetas familiares neozelandesas –como el pastel de zanahoria de mi madre– con repostería de México y Francia”, dijo Andrew.

Le puso Fournier Rousseau porque admira la panadería y pastelería francesa. El concepto es sumamente europeo: buen pan tanto dulce como salado, deliciosos pasteles y fantástico café. Este tipo de lugares son bienvenidos en México, dan un respiro a los postres y cafés industriales y sin chiste de franquicias.

La panadería y pastelería francesa se combina con la familiar de Nueva Zelanda en Fournier Rousseau. // Foto: Fournier Rousseau (Facebook).
La panadería y pastelería francesa se combina con la familiar de Nueva Zelanda en Fournier Rousseau. // Foto: Fournier Rousseau (Facebook).

Los pasteles se pueden comprar de tres formas: completos, por rebanada o la versión mini. El más vendido es el de zanahoria, seguido por el pastel de trufa y las tartas; la de pera tiene muy buena reputación, así como el flan. Sus baguettes son horneadas in situ todos los días, también los croissants, las chocolatinas y los croissants con almendras… ¡Bárbaros! También hay pan campesino y pan de aceite de oliva con alcachofa.

Fournier Rousseau tiene dos sucursales y aunque ofrecen prácticamente los mismos productos, hay diferencias en el consumo. “En la Roma la gente socializa más, van por su rebanada de pastel y un café que toman con amigos; en Polanco la gente busca el pastel completo para llevar a cenas y comidas, pero poco a poco tenemos mas clientes que comen ahí”, explicó Andrew.

Fournier Rousseau es un paraíso de esos carbohidratos que –casi– todos amamos, pero no lo decimos por aquello de que los “carbs” son el diablo… Diet drama. Si te gusta el buen pan y aprecias un rico pastel, este lugar se convertirá en uno de tus lugares favoritos. No está de sobra mencionar la calidad de sus ingredientes; sólo los mejores.

Qué bueno que gente como Andrew es emprendedora y se anima a abrir sitios únicos; pocas cosas se disfrutan tanto como el pan. El amor por el carbohidrato es mucho.

Fournier Rousseau

Polanco: Hegel 406, casi esquina con Masaryk. Teléfono: 6588 4373
Roma: Córdoba 108, casi esquina con Álvaro Obregón. Teléfono: 6269 9486
Sitio web: www.fournierrousseau.com
Twitter: @fournierousseau
Facebook: /Fournier-Rousseau