
Cuando vas al supermercado te encuentras con miles de productos en los estantes. Al parecer todos son iguales, pero basta con leer las etiquetas para ver diferencias.

El 1 de julio de 2015 entró en vigor el reetiquetado de productos, ordenado por la Secretaría de Economía, con el fin de que los consumidores hagan elecciones más adecuadas según sus requerimientos nutricionales diarios.
“Hace 20 años no nos fijábamos en la información contenida en la etiqueta. Generalmente comprábamos por marca o porque tu mamá compraba ese producto. Hasta hace apenas algunos años los fabricantes de alimentos empezaron a poner la información que ellos consideraban relevante al frente del empaque. Ahora son cinco o seis recuadros que deben tener impresos, varía el número si viene en porción individual o familiar, también si es un producto de categoría especial (chocolates, azúcar, etcétera)”, explica Sandra Herrero Cagigas, vicepresidente de la Comisión de Salud de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN).
Cuando vayas a comprar productos procesados y empaquetados, fíjate en estos datos de la etiqueta:
Para elegir mejor, conoce los cinco recuadros que encontrarás en el frente de los empaques:



“Es importante no satanizar ninguno de estos componentes. Somos seres humanos y necesitamos esos nutrimentos. Debemos darle prioridad a la proteína o si soy diabética debo revisar qué alimento tiene menor contenido de azúcar o si sufro de hipertensión, debo revisar la cantidad de sodio”, comenta Pamela García, licenciada en Nutrición y Ciencias de los Alimentos.
Revisa tu alacena, ¿estás consumiendo los productos correctos o en cantidades adecuadas?