
La congelación puede ser tu mejor aliado para evitar desperdicios y optimizar tus comidas semanales. Checa estas recomendaciones.

Congelar alimentos es quizás una de las formas más efectivas para evitar el desperdicio de alimentos, sin embargo, hay diferentes maneras para hacerlo de manera correcta, así como métodos de descongelación para no poner en riesgo nuestra salud.
Optar por congelar es una excelente opción si ya estás cansada de comer el mismo guisado pero no quieres tirarlo, este método te ayudará a reservarlo para después y tengas comida en todo momento.

Es necesario lavarlas, secarlas bien, trocearlas y extenderlas en una bandeja para hornear antes de transferirlas a recipientes herméticos. Esto evita que se peguen entre sí y facilita su uso.
Divide en porciones individuales y envolverlas en papel aluminio o en bolsas específicas para congelador. Así se previene la quemadura por congelación y se mantiene el frescor que tenía en el momento de congelarla.
Los lácteos, como quesos duros y mantequilla, también pueden congelarse; sin embargo, la leche puede separarse al descongelarse, por lo que es recomendable agitarla bien antes de usarla.

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A la hora de descongelar, evita dejar los alimentos en el exterior, es importante trasládalos a la parte baja del refrigerador un día antes, para que se descongelen poco a poco y de forma segura.
También puedes usar un baño de agua fría, cambiando el agua cada 30 minutos, o el microondas (para descongelar rápidamente), asegurándote de cocinar los alimentos inmediatamente después.
