
¡No tires tu caldo salado ni tu guiso picoso! Con estos tips podrás rescatar casos que parecen imposibles

No estás sola, a todas nos ha pasado que te esmeras en hacer un platillo y, ¡oh, sorpresa!, está brutalmente salada o quedó tan picosa que ni el mismo Diablo se la comería. Antes de rendirte, respira: casi todo tiene solución. Aquí te cuento qué hacer si tu comida quedó salada, picosa, ácida, amarga o muy dulce.
El exceso de sal satura las papilas gustativas y hace que no puedas disfrutar tu platillo como se debe. Estos tips para quitarle lo salado a tu guiso te salvarán:
Todo es cuestión de ciencia: al diluir, reduces la concentración de sodio; al añadir grasa o almidón, modificas cómo se distribuyen los compuestos en el paladar, suavizando la sensación salina. Aunque el mito dice que poner una papa cruda “absorbe toda la sal”, esto solo funciona si junto con la papa también agregas líquido.

El picante proviene de la capsaicina, un compuesto presente en los chiles que se une a receptores de calor en la boca, por eso cuando te enchilas, sientes que ardes ¡literalmente! La capsaicina no es soluble en agua, pero sí en grasa y alcohol. Esto puedes hacer si te pasaste de chile en tu platillo.
Todo es cuestión de ciencia: las grasas de los lácteos (caseína) “atrapan” la capsaicina y ayudan a despegarla de los receptores de la lengua. Por eso un taco muy picoso mejora con crema, pero no con agua.
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