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¿Desayuno sano? La mayoría de los cereales de caja en México son bombas de sodio y azúcar

Por Ana Larrañaga

El desayuno, conocido por muchos como “la comida más importante del día”, ha cambiado bastante en México, al igual que en casi todo el mundo (se estima que hasta el 58% de las calorías que consumimos como país provienen de alimentos y bebidas empacados).

La industrialización de los alimentos está dejando como consecuencia el abandono de costumbres, la modificación de hábitos y un incremento tangible en el número de enfermedades crónicas acompañado por el aumento de peso en la población. La última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición revela que 72% de los adultos y 33% de los niños viven con sobrepeso u obesidad en México. 

Un reciente estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública evaluó uno de los patrones alimenticios más comunes entre los niños y niñas en México: el desayuno consistente en cereales de caja con leche.

Aproximadamente 49% de los niños lo consumen y existen estudios que indican que la cantidad de calorías que los cereales azucarados y listos para consumir aportan es significativa entre esta población. Los cereales de caja para el desayuno pueden aportar de 450 hasta 600 miligramos de sodio por cada 100 gramos, cantidad que en otros países se limita a 230 miligramos en los mismos 100 gramos.

Vale la pena recordar que el sodio contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha demostrado que actualmente el principal factor que incrementa el sodio en la dieta no es la sal de mesa que agregamos a los alimentos (y por lo tanto podemos moderar), sino aquel que se encuentra en los productos ultraprocesados, cuyo contenido no podemos controlar ni cambiar.

Desde luego, el sodio no es el único elemento que preocupa a investigadores y profesionales de la salud. Estos productos también contribuyen a una mayor ingesta de azúcares añadidos y harinas refinadas, empobreciendo la calidad nutrimental de los desayunos, que idealmente deberían ser variados y suficientes.

A pesar de que estos productos no cumplen con las características deseadas para un desayuno infantil, los cereales de caja son fuertemente promocionados e identificados por los consumidores como un “producto saludable”, pues suelen contener frases, sellos e imágenes relacionadas con el bienestar, la delgadez, la fuerza, alimentos saludables (imágenes de frutas, a pesar de que estos no las contengan), o la promesa de beneficios adicionales, como la leyenda “adicionado con 10 vitaminas y minerales”(los alimentos en su estado natural ya contienen vitaminas y minerales, estos suelen perderse durante los procesos industriales, es por eso que son adicionados posteriormente).

De un total de 371 cereales de caja analizados, 68.7% fueron clasificados como “poco saludables” y lo que resulta más preocupante es que los mensajes que publicitan a los productos como “saludables” se encuentran con mayor frecuencia (70%) en el grupo poco saludable, alto en sodio y azúcares. Es decir, la información que se encuentra en las cajas no se relaciona con las características que en realidad ofrece el producto, por lo que muchos padres que buscan opciones sanas para el desayuno de sus hijos los eligen con base en información distorsionada.

Sin embargo, los padres y consumidores no son los únicos que pudieran resultar confundidos. Existe otro estudio en México que demuestra que el etiquetado frontal de los alimentos y bebidas es tan poco comprensible que incluso estudiantes de nutrición tienen dificultad para descifrarlo.

Por otra parte se ha identificado que los criterios nutrimentales de las etiquetas no coinciden con las recomendaciones internacionales. Por ejemplo, mientras que la OMS recomienda no consumir más de 50 gramos de azúcar al día, el etiquetado en México propone como límite 90 gramos.

Esto es sin duda un elemento que debe adecuarse para tener congruencia con las intenciones de proteger la salud de un país profundamente afectado por la obesidad, la diabetes tipo 2 y sus complicaciones.

La recomendación de ingesta calórica para la población mexicana estima que el desayuno de los niños en edad preescolar debe ser de aproximadamente 325 calorías. ¿La mejor alternativa? Incluir alimentos de buena calidad nutrimental y de diferentes grupos en el desayuno. Estos se verán reflejados en el crecimiento, peso adecuado, desarrollo (físico y mental) y sistema inmune de los niños.

Recordemos que si bien algunos cereales están fortificados, las guías alimentarias no recomiendan el consumo de harinas refinadas y es por lo tanto preferible elegir alimentos naturales como frutas y vegetales frescos y de temporada, alimentos de origen animal bajos en grasas, leguminosas, y alimentos con fibra como fuente de carbohidratos.