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Santa Vida, emprendimiento de mujeres: restaurante y cursos de cocina

Por Érika Choperena

Dar el paso y atreverse a que, contra todo pronóstico, una idea se convierta en realidad no es fácil. Mabel Cámara y Sofía Franco son madre e hija y también socias en Santa Vida, un proyecto gastronómico que inició hace 5 años.

Una bodega de 20 metros cuadrados en la colonia Roma fue suficiente para comenzar a hacer realidad este emprendimiento que no tardó más de tres meses en dar frutos. Con varios aprendizajes en el camino, Santa Vida dio pasos agigantados y hoy es un atelier culinario y un restaurante.

Restaurante Santa Vida

El 9 de marzo es el quinto aniversario del restaurante que iniciaron Mabel y Sofía. Para sorpresa de muchos, tiene apenas 12 lugares para sentarse y tal vez dos más en una pequeña mesa afuera. Promueven la cocina de raíz, es decir, acercar a los comensales a una comida más real.

Los intermediarios entre la materia prima y los cocineros existen, sin embargo, el lugar comenzó a preparar sus propios aderezos, salsas y lo que dio inicio a los talleres: el pan.

Al ser un espacio tan pequeño, los aromas que se percibían y la curiosidad de los clientes a aprender a preparar lo que el chef Fabrizzio Ledda metía al horno se hicieron cada vez más grandes.

La calidad y la buena comida siguieron, la mancuerna madre e hija también. Aunque Sofía es arquitecta de profesión, nunca perdió de vista cumplir su sueño de hacer realidad su gran pasión por la cocina y ahora vive de ello con su madre como cómplice.

El menú de Santa Vida es todo menos complicado. En los desayunos puedes encontrar chilaquiles, huevos y tostados para acompañar con buen café mañanero.

Por la tarde están esos platillos de antojo que son bien aceptados por los oficinistas de la zona como sándwiches y wraps además de ensaladas y pastas frescas.

Los lunes es el día de descanso así que tendrás que preparar tu tóper porque no encontrarás esas delicias.

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Sofía Franco, Mabel Cámara, Fabrizzio Ledda.

Los talleres

Lo que comenzó con un restaurante dio paso a lo que después sería parte fundamental de Santa Vida, los talleres. 

En un inicio se impartían en el mismo local del restaurante pero con la dedicación de Fabrizzio y la atención de las socias el espacio fue quedando chico para la demanda de aquellos que querían aprender.

El taller de pan fue de los primeros y con este vinieron más. Ahora uno de los consentidos es el de pastas. ¿A poco no te encantaría preparar una cena para tus seres queridos en donde todo esté hecho por ti? Pues con estas clases lo puedes lograr.

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Pasta fresca. // Érika Choperena.

Para inscribirte al que te interese más solo tienes que entrar a su página principal, checar fechas en su calendario y apartar. Los grupos son pequeños para que la atención a todos sea la indicada, son mínimo 8 personas y máximo 12.

El emprendimiento de estas dos mujeres no paró aquí. Con los talleres vinieron lo eventos y las ganas de compartir de aquellos que ya habían asistido a algún curso.

Una manera distinta de festejar tu cumpleaños, una despedida de soltera y hasta una integración entre tus compañeros de oficina te espera en el taller de Santa Vida y hay algo que no faltará: el aprendizaje y la diversión.

¿Quieres darte una idea de los talleres? Pues aquí te va, hay de masa madre, pasta hojaldre, pan, pasteles, panadería francesa, pasta y vino, botanas, pizzas y para esta temporada de cuaresma tienen dos especiales, uno de ceviches y otro de mariscos.

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Pasta fresca. // Érika Choperena.

Anímate a visitar a estas dos mujeres fuertes y emprendedoras, hay hasta 6 cursos a la seman así que seguro uno es para ti.

Restaurante: Chihuahua 182, Roma Norte.

Información de talleres: @santavidamx