
Si aún piensas que el té es solo agua caliente con hojas, estos spots te harán replantearlo sorbo a sorbo.

No solo de café vive el hombre y agradecemos que exista el té, esa bebida milenaria con muchos beneficios para la salud y para el ánimo. También se agradece que quedaron atrás los días en que “ir por un té” significaba elegir una bolsita de saquito en cualquier cafetería. Hoy, cada vez hay más lugares en los que el té se vive como un ritual o una fiesta que te invita a hacer una pausa consciente en medio del caos de la ciudad. Aquí te dejo 6 casas de té en CDMX que se han convertido en refugios de calma y espacios donde los aromas y la cultura convergen. Ahí el té no solo se toma: se respira, se conversa y se aprende.

La escena del té en la CDMX ha ido creciendo con los años gracias a esos lugares de nicho que han buscado democratizarlo (ya no es exclusivo de paladares especializados ni para extranjeros) y han hecho de él un movimiento que invita a todos a descubrir un mundo complejo, cultural y delicioso. No es solo beber té: es entender por qué cada infusión tiene historia, técnica y personalidad. Estos son algunos lugares de té que puedes visitar y pasar un buen rato.

Si tu objetivo es una inmersión profunda en el universo del té, anota a Caravanserai. Esta casa de té de la Roma (fundada por amantes del té con experiencia internacional) se ha consolidado como un clásico capitalino desde hace décadas. La propuesta gira en torno a más de 100 mezclas de té asiático y tisanas, desde tés verdes y negros puros de China hasta infusiones originales para todos los gustos.
Pero más allá de la carta, lo que te atrapa es el ambiente: cada sala tiene su propia personalidad y atmósfera. Puedes elegir un rincón tranquilo para leer, una terraza para ver pasar la vida de la colonia o un salón acogedor donde el tiempo parece detenerse. Especias, aromas y curiosidades del té te acompañan en cada sorbo, casi como si recorrieras un bazar oriental sin salir de la CDMX.
Tip Animal: Mi combinación favorita es una tarta con crema de limón y frambuesa (un clásico del lugar) y una tetera individual de la mezcla Ronde d’Automne (mezcla de tés negros con turrón, sabor chocolate-avellana-almendra y aroma de vainilla y caramelo).

Casa Tassel es como entrar en una novela convertida en salón de té. El lugar se distingue por su estética vintage: sillones acogedores, estanterías con libros, teteras antiguas y una vibra que mezcla romanticismo con curiosidad cultural. La carta de tés incluye desde clásicos hasta mezclas creativas, y aunque el enfoque está en el té suelto de calidad, también hay opciones de lattes con infusiones, tisanas reconfortantes y bebidas especiales que reinterpretan ingredientes tradicionales. Además, el menú se acompaña con repostería delicada brownies, crepas y scones, que hacen del lugar un escape ideal para tardes de lluvia o sobremesas largas.
Tip Animal: el lugar es muy pequeño, cerca de cinco mesas (3 adentro y dos afuera). Así que si serán un grupo grande habla antes con ellos. Tienen teteras hermosas a la venta que te harán romper el cochinito.

Si de historia del té en la CDMX hablamos, La esquina del té merece un lugar especial. Abierta desde principios de los 2000, este espacio fue de los primeros en apostar por la cultura del té en la ciudad. Su fundación respondió a una necesidad clara: ofrecer té a granel y de alta calidad, en un momento en que pocas tiendas o cafés lo hacían.
Aquí no solo se bebe té, también se aprende. La carta (con variedades desde clásicas hasta mezclas contemporáneas) viene acompañada de accesorios y utensilios que permiten replicar la experiencia en casa. Suena sencillo, pero tener un sitio donde elegir hojas, infusores y teteras con asesoría experta hace toda la diferencia para quienes quieren llevar el ritual del té más allá de la taza.
Tip Animal: si quieres variarle al té negro y verde, la última vez que fui, el barista me recomendó un milk oolong, con un sabor a mantequilla que no pensarías que pueda salir de una hoja.

No es propiamente una casa del té tradicional, en sentido estricto, sino un restaurante con platillos que te harán viajar a Malasia Indonesia y Singapur, y un servicio de té por el que vale la pena la mención en esta lista.
Tienen una experiencia de maridaje de tés con una variedad que va desde los ligeros, florales y herbales, hasta los fermentados y tostados, con un sabor más robusto. El servicio incluye bocadillos salados con baos, buns y dumplings, o dulces, con mooncakes, galletas y pasteles; que puedes elegir a la hora de pedir el Afternoon tea.
Tip Animal: la otra propuesta fuerte de Somsaa son los vinos y créeme que tienen una cava envidiable de espumosos, Pet Nat y blancos, con etiquetas que solo podrás probar aquí. Pide una copa de alguno y el pato.

Más que una casa de té es un proyecto cultural dedicado a que de verdad entiendas qué está pasando en tu taza: historias de hojas que viajaron desde sus países de origen, más de 50 opciones de tés de alta gama e infusiones, y hasta actividades como catas, talleres y espacios de diálogo que mezclan té, literatura y comunidad
Su atmósfera te transporta casi a una cabaña europea de cuento con vajillas de porcelana, sillones acogedores y una calma que parece desafiar el tráfico de la Del Valle. Aquí puedes pasar desde una mañana entera hasta una sobremesa larga acompañada de scones, panqués o ensaladas ligeras diseñadas para complementar la infusión elegida.

Es un rincón perfecto para los que aman los tés como experiencia de compra y gusto visual. Aquí encontrarás una colección cuidada de tés puros y blends, tisanas frutales, té negro, mate y hasta matcha, muchos de ellos disponibles para disfrutar ahí mismo o llevar a tu casa. Amarás la decoración si te gusta el origami y puedes encontrar tazas pintadas a mano, piezas de cerámica mexicana y una estética curada que hace que hasta escoger tu té se sienta como parte del ritual.
Tip Animal: síguelos en Instagram, ya que ahí suben las diferentes catas que tienen, así como otras actividades culturales, que van desde ilustración, mixología, creación de infusiones, etc.
Te guste el matcha bien batido, los tés puros con historia o las tisanas que huelen a jardín, la CDMX está viviendo un boom teísta que va más allá del café de especialidad. Ya no se trata de una taza rápida: se ha convertido en una experiencia sensorial y cultural donde cada lugar tiene su propia personalidad, su estilo y su público fiel.
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