5 platillos “italianos” que en México adaptamos diferente (y cómo se hacen en realidad)

La comida italiana es una de las favoritas de los mexicanos y la queremos tanto que hemos adaptado varios platillos a nuestros gustos. Estos son algunos.

5 platillos “italianos” que en México adaptamos diferente (y cómo se hacen en realidad)
La cocina italiana no es complicada, pero sí precisa. Cada ingrediente tiene una razón de estar ahí. Y cuando se entiende eso, incluso un plato simple se vuelve extraordinario. / Foto: Shutterstock

Aceptémoslo: muchos de los platillos italianos más populares en México no existen en Italia tal como los conocemos aquí. No es una crítica, es un fenómeno cultural esperable. Adaptamos recetas a nuestro contexto, ingredientes y gustos. El problema aparece cuando pensamos que esas versiones son las originales y cuando las probamos nos genera la duda de cuál fue primero.  Aquí te dejo algunos platillos italianos que los mexicanos adaptamos.

Platillos italianos adaptados en México

plato con sopa de coditos con crema y jamón
Lejos de restar, las adaptaciones permiten explorar nuevos sabores y técnicas. El resultado es platillos con una mezcla de gustos familiares y novedosos y deliciosos. / Foto: Shutterstock
  1. Pasta carbonara: quizá uno de los casos más famoso. En México, muchos lugares suelen ponerle crema, champiñones y hasta pollo. En Italia, no. La carbonara auténtica se hace con yema de huevo, queso pecorino, mucha pimienta negra y guanciale (un embutido tradicional italiano). Sin crema. La textura cremosa viene de la emulsión del huevo, no de un lácteo añadido. ¿Por qué pasó esto? Porque la cocina italiana se internacionalizó muy pronto y se adaptó a los ingredientes disponibles en cada país. En México, se volvió más abundante, más cremosa y más cercana a nuestros gustos.
  2. Fettucine Alfredo: no hay carta en México que no cuente con esta pasta; digamos que se volvió un “clásico” de restaurantes y hasta de fiestas mexicanas (si no me crees, piensa en qué es lo que sirven en fiestas infantiles). Aunque es omnipresente en menús mexicanos, en Italia es prácticamente desconocido. La versión original era simplemente pasta con mantequilla y queso parmesano, pensada como un plato sencillo, no como una salsa espesa y pesada.

    pollo a la parmesana con papas y ensalada
    La milanesa de pollo a la “napolitana” se inspira en el clásico platillo de berenjenas italianas. Las dos son deliciosas. / Foto: Shutterstock
  3. Pollo a la parmesana: suena italiano, pero se inventó fuera del país, donde el verdadero clásico es la berenjena a la parmesana (melanzane alla parmigiana). Allá, la berenjena es uno de los ingredientes más queridos y usados, pero el pollo empanizado con salsa y queso gratinado es más bien una creación italoamericana que llegó a México y se quedó.
  4. Lasagna: también suele tener su variaciones. En Italia no siempre lleva carne molida ni exceso de queso (incluso hay una hecha con capas de berenjena). Muchas versiones son regionales, con ragú, bechamel y capas bien definidas, donde el balance es más importante que la abundancia. En México incluso de usan otros quesos (gouda o manchego) en vez del clásico mozzarella. 
  5. Pizza: quizá el platillo más universal de la gastronomía italiana, pero quizá también la más adaptada. La pizza nació en Nápoles, al sur de Italia, como un alimento humilde para la gente trabajadora. Después viajó por el mundo y llegó a México con las olas de migrantes italianos en el siglo XX. Y aunque en un principio las pizzerías la hacían de forma “tradicional”, se crearon adaptaciones mexicanas con ingredientes locales y hoy tenemos pizza con chorizo, con jalapeños, frijoles y hasta con pastor.
  6. ¿Está mal comer estas versiones? No. El problema es cuando las confundimos con “cocina italiana tradicional”.  Entender cómo se preparan realmente no significa dejar de disfrutar la adaptación mexicana, sino apreciar ambas cosas por lo que son. Hoy, muchos restaurantes están regresando a las recetas originales y explicando el “por qué” detrás de cada técnica. Entender estas diferencias no es para volverse purista, sino para comer ambas versiones y disfrutarlas.


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