
Descubre quién fue Malinda Russell, la primera mujer afroamericana en publicar un libro de cocina en 1866.

En la historia de la gastronomía estadounidense hay nombres que fueron borrados por el tiempo y el racismo estructural. Uno de ellos es el de Malinda Russell, considerada la primera mujer afroamericana en publicar un libro de cocina. Su obra, editada en 1866, no solo marcó un hito editorial: también documentó la transición culinaria de mujeres negras que pasaban de la esclavitud a la libertad. Esta es la historia de una pionera que escribió su legado entre pérdidas personales, guerra y reconstrucción nacional.

En 1866, Russell publicó Domestic Cook Book: Containing a Careful Selection of Useful Receipts for the Kitchen, considerado el primer libro de cocina conocido editado por una mujer afroamericana en Estados Unidos. El recetario incluye 265 recetas que van desde panes, pasteles y postres hasta platillos más elaborados. También incorpora preparaciones medicinales, colonias y consejos domésticos, reflejando cómo los libros de cocina del siglo XIX funcionaban como manuales integrales para el hogar.
Su publicación ocurrió apenas un año después del fin oficial de la Guerra Civil estadounidense, en pleno periodo de Reconstrucción.
Aunque no se conocen demasiados detalles de su infancia, Malinda Russell nació y creció en Tennessee. Su familia formó parte de los primeros grupos de personas esclavizadas liberadas en Virginia, un contexto que marcó profundamente su historia. Quedó huérfana siendo muy joven. A los 20 años comenzó su formación culinaria gracias a su colega Fanny Steward, quien le enseñó a cocinar utilizando como referencia The Virginia House-Wife, de Mary Randolph, uno de los recetarios más influyentes del sur estadounidense en el siglo XIX. Ese aprendizaje fue clave: Russell absorbió técnicas de cocina refinada que más tarde plasmaría en su propia obra.
Russell comenzó a cocinar por necesidad en Lynchburg, Virginia. A diferencia de lo que muchos podrían esperar, su cocina no se centraba exclusivamente en lo que hoy identificamos como soul food, es decir, la gastronomía tradicional afroamericana del sur. En cambio, preparaba platillos contemporáneos y de alta cocina para la época, alineados con la tradición culinaria europea y sureña más sofisticada. Esto revela algo fundamental: las mujeres afroamericanas libres no solo preservaban tradiciones, también participaban activamente en la evolución gastronómica del país.
Russell enviudó apenas cuatro años después de casarse. Para mantener a su hijo, regresó a Tennessee, donde dirigió una casa de huéspedes y una pastelería. La tragedia volvió a golpearla en 1864, cuando su hijo fue asesinado durante la inestabilidad posterior a la Guerra Civil. Tras esta pérdida devastadora, se mudó a Paw Paw, Michigan. Fue ahí donde escribió y publicó su famoso recetario en 1866. Sin embargo, pocos meses después de la publicación, un gran incendio destruyó la ciudad de Paw Paw, y el rastro histórico de Russell se perdió casi por completo.
Durante décadas, la obra de Malinda Russell permaneció olvidada entre colecciones privadas y libros antiguos. Fue el coleccionista e historiador culinario Jan Longone quien redescubrió el recetario. Tras meses de investigación, logró reconstruir la historia de su autora y devolverle el lugar que le correspondía en la narrativa gastronómica estadounidense. Hoy, el libro forma parte del Archivo Culinario Janice Bluestein Longone, resguardado en la University of Michigan, donde se conserva como pieza clave de la historia culinaria afroamericana.
El valor de Domestic Cook Book va más allá de sus ingredientes y técnicas. Sus páginas documentan un momento crucial: mujeres afroamericanas libres que comenzaban a redefinir su identidad a través del trabajo, el emprendimiento y la cocina. Sus recetas de ungüentos, perfumes y remedios caseros también muestran el conocimiento integral que muchas mujeres poseían sobre salud, higiene y administración doméstica en el siglo XIX.
Hablar de Melinda Russell es reconocer que la historia gastronómica no solo fue escrita por chefs famosos o figuras masculinas blancas. Su legado demuestra que la cocina también fue un espacio de autonomía, negocio y expresión para mujeres negras libres en una etapa crítica de Estados Unidos.
Su libro no solo es el primero publicado por una afroamericana: es un testimonio de resiliencia, talento y transformación social.
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