
Descubre los postres típicos del Carnaval en el mundo: desde churros españoles hasta buñuelos de Cuaresma.

El Carnaval es sinónimo de fiesta, exceso y celebración antes de la Cuaresma. En muchos países, esta temporada marca los últimos días para disfrutar ciertos alimentos, como la carne, pero también aquellos ricos en azúcar. La razón es histórica: antes de los 40 días de ayuno, había que aprovechar ingredientes como mantequilla, huevos, azúcar y manteca, y qué mejor que en un postre de Cuaresma, por eso las delicias dulces de los Carnavales suelen ser contundentes, fritos y muy tradicionales. Aquí te cuento cuáles son los postres que se comen en el Carnaval alrededor del mundo y qué los hace tan especiales.

Los papos de anjo significan literalmente “papadas de ángel”. Estos pequeños bizcochos se elaboran casi exclusivamente con yemas de huevo que, después de hornearse, se sumergen en un almíbar espeso y perfumado hecho con azúcar, ron o vainilla. Es un postre que celebra la abundancia: muchas yemas, mucho almíbar y cero moderación.

En Malta, durante el carnaval también se disfruta la prinjolata, un enorme pastel en forma de cúpula que se hace con una mezcla de galletas trituradas, bizcocho desmenuzado, nueces y crema de mantequilla cubierta con otros ingredientes, como cerezas confitadas, piñones y otros frutos secos, y para rematar se cubre con merengue italiano decorado con más piñones, cerezas confitadas y un chorrito de chocolate. Como te imaginarás, es bastante cargada y pesada en dulzor, así que una rebana es suficiente.

En Rusia, el Carnaval se celebra como Maslenitsa, la semana festiva que despide el invierno. Durante esta semana se comen blinis, crepas más gruesas y esponjosas (gracias a que se le añaden levaduras) que simbolizan el sol. Se sirven tanto en versiones dulces con mantequilla, miel, mermeladas caseras y crema agria, o saladas con caviar.
RÓZE KARNAWALOWE (ROSAS DE CARNAVAL)–POLONIA

En Polonia, un tradicional postre de carnaval son las rosas de carnaval, dulces elaborados con tres discos de masa frita apilados y recortados para asemejar una rosa. Se espolvorean con azúcar glass y suelen servirse con mermelada o fruta en el centro. Se elaboran con una masa fina (faworki), hecha con harina, huevos, sal, azúcar y un poco de alcohol para evitar que absorban demasiado aceite al freírse.

Los churros son leyenda de la comida callejera española y durante el carnaval se consumen a diestra y siniestra. Se fríen al momento, se espolvorean con azúcar y se acompañan de un chocolate caliente bien espeso para chopearlos. Son un clásico de la temporada porque son contundentes, energéticos y perfectos para noches largas de fiesta.

La semla es un bollo aromatizado con cardamomo, relleno de pasta de almendra y coronado con crema batida. Se consume tradicionalmente el martes previo a la Cuaresma, conocido como Fettisdagen. Originalmente, la realeza los comía bañados en leche caliente. Hoy es un fenómeno nacional que aparece en panaderías desde semanas antes del Carnaval.

Son muy consumidas en regiones como Lyon y otras regiones francesas durante Mardi Gras. Las bugnes son tiras o lazos de masa frita que pueden ser crujientes o suaves, espolvoreadas de azúcar glass y algunas se aromatizan con ron o ralladura de naranja.

Los Oliebollen (en Países Bajos) y los Smoutebollen (en Bélgica) son bolas de masa frita, similares a los buñuelos, que pueden llevar pasas o trozos de manzana. Se venden calientes en puestos callejeros durante el Carnaval y suelen estar cubiertos de azúcar glass. El nombre smout hace referencia a la manteca con la que solían freír estas bolitas.

En Italia, particularmente en la región de Venecia y el norte del país, estos postres son clásicos de Carnaval. Por un lado, las fritelle son buñuelos fritos, grandes y esponjosos, a veces, rellenos de crema pastelera, crema de zabaione o chocolate. Los castagnole son bolitas pequeñas, firmes y crujientes por fuera, cuyo nombre y forma recuerdan a una castaña; generalmente se espolvorean con azúcar y pueden ir rellenas de crema o pasas.

Estos postres son primos del krapfen austriaco. Son bolas de masa frita (la misma que la de las donas) rellenas de mermelada de frutos rojos, rosa mosqueta o albaricoque. Son súper suaves y al morderlos se sale el delicioso relleno. Es muy común verlos en el Karneval o Fasching.

Los Schenkeli son conocidos coloquialmente como “piernas de dama” por su forma. Son dulces fritos aromatizados con limón y Kirsch (licor de cereza). Firmes por fuera, ligeramente suaves por dentro, con notas cítricas que equilibran la fritura.

Son medias lunas de pasta filo u hojaldre fritas y rellenas de queso anari o halva (pasta de ajonjolí o tahiní) y canela, típicas del periodo carnavalesco chipriota. Suaves, ligeramente crujientes por fuera y aromáticas gracias a la canela y, a veces, al agua de azahar que se les suele incorporar.

Uno de los postres de carnaval más icónicos del mundo es sin duda el King Cake de New Orleans, protagonizando todo el período de Mardi Gras. Se trata de un pan dulce en forma de rosco glaseado con colores festivos (morado, verde y dorado), a menudo espolvoreado con azúcar y, tradicionalmente, con una pequeña figura escondida en su interior.
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