
Aunque se parezcan tanto que en muchos lugares usan como sinónimos dumpling y gyoza, no deberían. Aquí va una guía clara y sabrosa para entender sus diferencias.

Empecemos por lo básico. “Dumpling” no es un platillo específico, sino una categoría enorme que agrupa preparaciones hechas con masa rellena (o no) que se cuecen, hierven, fríen o se cocinan al vapor. Es un término general para designar a un producto que existe en casi todas las culturas. Sigue leyendo para saber cuál es la diferencia con las gyozas y cómo los dumplings dieron origen a muchas variedades.

Los dumplings tienen un origen antiguo y multicultural, pero China es considerada su cuna histórica. Se dice que surgieron hace más de 1,800 años, durante la dinastía Han, en la provincia de Cantón, como una forma práctica de aprovechar ingredientes, conservar calor y alimentar a muchas personas con poco.
Los dumplings tienen tantos nombres y variedades por su diversidad en la masa, el relleno y forma de cocción. Así tenemos que pueden ser de harina de trigo, de arroz o de papa o yuca (en versiones europeas); y estar rellenos de carne (cerdo, res o pollo), mariscos, verduras, hongos o quesos (en versiones europeas). Y pueden hacerse al vapor, fritos, hervidos o cocinados dentro de una sopita deliciosa.

Su nombre original es dim sum y significa ‘pequeño bocado que toca el corazón’. Desde ahí, la idea de envolver un relleno en masa viajó y se transformó en distintos países y cada cultura adaptó la técnica a sus ingredientes, clima y costumbres.

La gyoza japonesa nace de la influencia china, específicamente de los jiaozi, pero se adapta al gusto nipón después de la Segunda Guerra Mundial. Su sello distintivo está en tres puntos clave: la masa es más delgada que la de muchos dumplings chinos. Esto permite una textura más crujiente al dorarse y más ligera al morder. El relleno tradicionalmente lleva carne de cerdo molida, col china (repollo), ajo, jengibre y cebollín. Se cocina al yaki-gyoza style, primero se dora en sartén y luego se termina con vapor. El resultado es una base crujiente y una parte superior suave y jugosa.
Ahora que ya conoces sus diferencias, ya nos puedes contar cuál es tu favorito.
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