
A esta raíz del chayote también se le conoce como: chayotextle, cueza, chayocamote o chanchayote.

Dentro de la gastronomía mexicana existen muchísimas recetas que aprovechan todos los alimentos que nos regala nuestra madre tierra, como es el caso del chinchayote, una joya riquísima que debes cocinar.
El chinchayote se trata de un tubérculo que es la raíz del chayote que puede confundirse con la yuca, puede ser largo y grueso. Su nombre proviene del náhuatl tzintli, lo de abajo, y chayotli, chayote: lo que está debajo del chayote o raíz de chayote.
Uno de sus sinónimos es chayotextle, que proviene de chayotli, chayote, y de textli, harina o polvo. Un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo señala que el chinchayote “es la formación de un bulbo de reserva de una sección de la raíz, ubicada en su extremo terminal”.

Este tubérculo puede disfrutarse cocido con sal, capeado o guisado. El chef Yuri de Gortari nos compartió la receta de chinchayote relleno de queso en caldillo de jitomate.
Las recetas y los nombres de estos guisos varían ligeramente de un lugar a otro, pues son aprovechados los quesos que se producen localmente y el caldillo contiene alguno de los chiles regionales.

Se come con tortillas y pan, es común en Cuaresma y vigilia en ciertas regiones de Veracruz. En San Cristóbal, el chinchayote también se emplea como verdura en albóndigas y pucheros, de acuerdo con el Diccionario Larousse de Cocina.
En Sahagún, Michoacán, se pela y se muele para hacer una harina que tiene un almidón muy usado para espesar guisos y atoles. La versatilidad del chinchayote es tal que también se disfruta como postre, simplemente cocido y bañado con miel de abeja.
