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El restaurante Narcobollo ahora tiene cuatro sucursales. // Foto: Cortesía narcobollorestaurant.com

El narco favorito de los colombianos

Por Animal Gourmet



La mejor versión de la leyenda empieza en las calles de Cartagena, con un grupo de nerviosos agentes antinarcóticos convencidos de que el cada vez mayor número de clientes que salen de la cafetería de doña Lilia Joly de Molina, cargados con pequeños paquetes, no se puede explicar únicamente por la calidad de su comida.

Pero el allanamiento que rápidamente habría de poner al restaurante –y sus “bollos“, como llaman los colombianos a los tamales de maíz propios de su costa caribe– en boca de todos los cartageneros parece haber sido, sobre todo, el resultado de un “error de inteligencia”.

“En la casa que nosotros teníamos en ese momento antes habían vivido personas de reputación de narcotráfico y cosas así”, le dice a BBC Mundo Raúl Berástegui Molina, nieto de doña Lilia y administrador-propietario del restaurante “Narcobollo” de Cartagena.

“En la casa solamente encontraron lo que tenía que ver con el negocio de la familia: bollos, suero, queso”

Y luego del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán a manos del Cartel de Medellín, en agosto de 1989, las autoridades, que ignoraban el cambio de inquilinos, ordenaron la intervención de la vivienda.

“En la casa solamente encontraron lo que tenía que ver con el negocio de la familia: bollos, suero, queso…”, cuenta Berástegui.

Pero eso no impidió que vecinos y clientes inmediatamente empezaran a referirse a la “Cafetería Los Molina” como “Narcobollo“.

Y, con típico humor costeño, uno de los hijos de doña Lilia decidió rebautizar con ese nombre al establecimiento.

Cocina “costeña”

La historia eventualmente sería retomada por varios importantes periódicos colombianos, convirtiendo a “Narcobollo” una parada obligatoria en Cartagena.

Y, con el tiempo, el restaurante, de estilo buffet, abriría sucursales en la vecina Barranquilla, para posteriormente llevar también a Bogotá y Miami (Estados Unidos) el sabor de la cocina costeña.

Berástegui reconoce que buena parte del éxito del negocio tiene que ver con lo ocurrido en agosto de 1989.

Pero también aclara que esa no es toda la receta.

“El allanamiento nos dio el nombre y también el impulso necesario. Nos dio a conocer a nivel nacional primero y luego a nivel internacional”, cuenta.

Pero, según el nieto de doña Lilia, fue la calidad de la comida –recetas caseras, propias de la costa caribe colombiana– la que hizo el resto.

¿Y qué se puede comer en “Narcobollo”?

“El plato insignia es el arroz apastelado, pero también tenemos el mote de queso, las chuletas, los chicharrones. Y por supuesto el envuelto, el bollo”, recomienda Berástegui.

“Tenemos bollo limpio, el (bollo) de mazorca, que es de maíz ‘verde’, que es el (maíz) amarillo; el de coco, que se hace a base de maíz blanco, pero se le agregan otras cosas como coco, anís, panela; y el (bollo) de batata, que es con maíz blanco y se le agrega panela y batata molida”, cuenta.

El todo probablemente también aderezado con un poquito de ese célebre humor costeño que les ayudó a darse a conocer.

Arturo Wallace // BBC Mundo