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El delicatessen de la temporada: huevos de gaviota

Por Animal Gourmet

Raros, caros y súper delicados tanto en textura como en sabor, los huevos de la gaviota “cabeza negra” son una delicatessen muy particular, y muy temporal, en ciertos países europeos con muy pocas piezas que nacen a terminando el invierno y que son hoy, en algunas de las grandes mesas de los grandes chefs, un ingrediente codiciado y que puede comerse únicamente ciertas semanas entre los meses de abril y mayo.[contextly_sidebar id=”650ab97e7160d8e4c4cb50810a13f38c”]

Las gaviotas se reproducen en los acantilados, las playas, las marismas o las salidas de los ríos, donde construyen nidos poco elaborados con hierbas locales. La puesta consta de dos o tres huevos moteados, con manchas oscuras similares a los de codorniz, pero de cierto color verdoso en el fondo y de tamaño ligeramente superior al de las gallinas.

Su consumo es habitual en países como Inglaterra, donde se consideran un verdadero delicatessen o en Noruega, donde generalmente los consumen con cerveza. En las islas británicas, los huevos de gaviota son recolectados solamente durante tres semanas por un número limitado de familias, quienes cuentan con una licencia especial para hacerlo.

Ellos pasan días enteros cuidando los nidos de ratas y de zorros, y están autorizados para únicamente un huevo por nido, razón por la cual sólo 40 mil huevos de gaviotas se venden al año.

El sabor es muy especial. Es tremendamente untuoso, cremoso y sedoso y suele condimentarse con un poco de sal de sabores muy populares en Gran Bretaña. Recientemente tuvimos la enorme oportunidad de comerlos con dos de los grandes chefs ingleses a cargo del fantástico restaurante The Clove Club, en Londres, quienes lo sirvieron pelados, pochados con un poco de sal de trigo sarraceno y se comen de un bocado ─nos dijeron─. Un verdadero lujo.