El barro negro oaxaqueño, vajillas e historias de alfareros
Animal Gourmet

San Bartolo Coyotepec es uno de los 570 municipios de Oaxaca y está ubicado en los Valles Centrales, a media hora de la capital del estado. Es cuna de una de las artesanías más emblemáticas del país: el barro negro.

En Oaxaca no solo hay esta variedad, en el municipio de Atzompa producen barro verde y en Ocotlán de Morelos hacen uno rojo.

Es un producto importante para la economía local que también ayuda a preservar las costumbres. Vajillas, comales, cazos y elementos decorativos son hechas con uno de los barros más bonitos de México.

En la cocina tiene muchos usos. Los comales tradicionales para preparar las tradicionales tlayudas, por ejemplo, son unos lienzos de barro negro de más de 50 centímetros.

También te puede interesar:

-Xachixe, la fábrica oaxaqueña que produce vidrio soplado con aceite de cocina.

-Cocinar barro a altas temperaturas, historias de vajillas.

Hacer barro negro en Coyotepec ha traspasado fronteras; algunas de las alfareras que se encuentran en el mercado de Barro Negro platican que llegan algunos extranjeros para llevar el barro hasta Estados Unidos o Europa.

Además de hacer tazas, platos, vasos y recipientes se fabrican elementos decorativos como floreros, calaveras, alhajeros y hasta aretes.

barro negro

Tradiciones y resurgimiento

Los antepasados zapotecos en San Bartolo Coyotepec ya hacían barro negro y son los primeros vestigios de alfarería en la zona.

Con el tiempo este material fue desplazado por el acero inoxidable, el peltre y el aluminio. Pero una artesanía tan peculiar no podía morir del todo.

Irónicamente, el barro negro apareció de nuevo en los años 50 en una exposición en Los Ángeles. Resulta que el entonces cónsul de Bélgica llevó el barro de Doña Rosa Real del Nieto para enseñarlo al mundo.

Doña Rosa fue una alfarera que tuvo su propio taller y lo puso en el foco del interés público.

Hoy en día es imposible pensar en artesanías oaxaqueñas sin mencionar a los utenisilios de barro negro.

Lee:

-Ni tostada ni tortilla, ¿cómo se hacen las tlayudas?

La producción del barro negro

Un cerro cercano a San Bartolo Coyotepec es el que les provee una arcilla muy peculiar que inicia la tradición alfarera de este municipio.

La recolección del material es una tarea exclusiva de hombres. Se dice que las mujeres no pueden ir a recolectar la arcilla porque la mina puede dejar de producirla.

El color del barro no es negro en crudo como muchos piensan, es entre gris y café claro. Gracias al horno de “dos bocas” que impide el paso del aire, el color cambia hasta hacerse negro.

Ya teniendo la arcilla, ahora sí se incorporan las mujeres a la labor. El primer paso es pasar la arcilla por un tamiz y dejarla reposar.

Después se hidrata con agua y los alfareros comienzan a amasar hasta que está suave.

barro negro
Modelado de barro

Ya que está manejable comienza el moldeado de la pieza; la imaginación, la experiencia y las manos del alfarero son fundamentales aquí.

Cuando logran el diseño que buscan se deja secar aproximadamente 4 días al sol para que se deshidrate.

Ahora sí, a sacarle brillo y personalizar los diseños. Esta tarea se hace con elementos que extrañísimos como pasadores o ramas.

Ya lista se pule con cuarzo, el cual da más brillo todavía. Se deja secar un par de días más al sol.

El horno y su calidad es fundamental para terminar bien una pieza de barro negro. El calor se logra con leña y debe cerrarse perfectamente bien para no bajar la temperatura.

Las piezas duran un día completo horneándose hasta que están completamente endurecidas. Una vez que están listas se pulen nuevamente.

Y ahora ¿cómo se curan las piezas que tendrán contacto con alimentos?

Para curar las cazuelas, las tazas o los platos se utilizan varias técnicas. Una de ellas es pasar cáscaras de plátano en toda la superficie y dejarla secar.

Otra técnica es dejarla reposando en agua fría durante doce horas y pasar un ajo por toda la superficie que tocará alimentos. El ajo funciona para sellar los poros del barro que hayan quedado abiertos.

Ya sellada se deja secar y posteriormente hay que cubrirlo con agua, calentar y dejar que reduzca. Enfriar lentamente y una vez a temperatura ambiente, tu pieza está lista para usarse.

Si después de curar tu olla no la usaste durante un buen tiempo es mejor volverla a curar cuando sea momento de usarla.

Para cuidar tus utensilios de barro negro y alargar su vida no los expongas a cambios bruscos de temperatura.