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Entre torrejas y nicuatole: postres oaxaqueños que apapachan

Por Érika Choperena

Hablar de Oaxaca y su gastronomía significa descubrimiento constante, sus 8 regiones nos regalan a todo el país platillos que sorprenden y nos llenan de amor. Hay dos postres oaxaqueños que cumplen perfectamente estas características y no te puedes perder, hablamos de la torreja y el nicuatole.

Ambos están llenos de tradición y manos repletas de experiencia. El tratamiento de los ingredientes se hace de formas tan exactas que el resultado final sorprende a propios y extraños con sus sabores. 

Gracias a la variedad de cultura que se extiende por todo el estado, estos dos postres pueden variar un poco entre regiones, pero sin duda la esencia es la misma.

La adaptación del pan francés a Oaxaca: la torreja

Si has tenido la oportunidad de probar un pan francés y te gustó, este será uno de tus postres oaxaqueños favoritos. Sus orígenes se lo disputan varios países; aunque algo podemos asegurar es que su llegada al continente fue en la época de la Colonia al tener como ingrediente principal el trigo.

Hay recetas de franceses, alemanes y españoles. Sin embargo, en países como China, Grecia, Portugal, Cuba, Estados Unidos y algunos de Latinoamérica tienen su propia versión. México evidentemente tiene una interpretación que le da vida a la cocina dulce oaxaqueña.

La cosa no para ahí, en nuestro país hay varios estados que cocinan torrejas: Chiapas, Tabasco, Guerrero y Zacatecas son algunos de ellos. En Chihuahua también existe un platillo llamado así pero salado, su ingrediente principal es el camarón.

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Postres oaxaqueños

Torreja

Y si hay en tantos lugares, ¿qué la hace especial en Oaxaca? Sencillo: la materia prima. La región de los Valles Centrales tiene una tradición dulce que nos apapacha, el pan de yema.

Las celebraciones más importantes del estado -como la temporada del día de muertos- incluyen decenas de piezas de este auténtico manjar. Para darle protagonismo se coloca una pequeña carita de cerámica pintada a mano y se convierte en el emblemático pan de muerto.

Este pan, como su nombre lo indica, lleva en su receta varias yemas de huevo que le dan un color y sabor característico.

Te deseamos que no caigas en trampas: hay quienes por ahorrarse ya sea unos pesos o incluso todo el procedimiento de preparación lo llegan a pintar con pintura vegetal, la mala sorpresa viene a la hora de probarlo.

Para que la torreja oaxaqueña sea realmente buena es imprescindible contar con un pan de yema espectacular. 

Ahora sí, para prepararlo se recorta en rebanadas y se remoja en leche con huevo para después pasarlo por fuego. Una vez doradito se baña con azúcar ya sea granulada o en jarabe y se espolvorea con canela.

Para darle un toque de más identidad lo puedes encontrar acompañado del famoso chocolate oaxaqueño en una taza preparado con agua o leche y si tienes suerte hasta en helado. Cualquiera que sea la forma, este es uno de los postres oaxaqueños que sabe a tradición. 

Postres oaxaqueños

Torreja con helado de chocolate oaxaqueño.

Para postres oaxaqueños está el nicuatole

El nicuatole es uno de los postres oaxaqueños con más tradición y antigüedad. Su preparación tiene registros desde la época prehispánica, mucho antes de la Colonia.

La cultura zapoteca asentada en los estados de Guerrero, Puebla, Estado de México y, por supuesto, Oaxaca tiene todo que ver para este postre. La agricultura jugó un papel fundamental en su desarrollo y el maíz fue el protagonista.

Hablar de nicuatole es hablar de maíz que viene específicamente de San Agustín Yatareni en los Valles Centrales de Oaxaca.

Aunque lo puedes encontrar a lo largo de toda la región, en este municipio hay alrededor de 80 mujeres que lo preparan diariamente para distribuirlo en la zona como parte de su sustento económico. Es tan importante que tiene incluso una feria que se celebra en julio, los días de la Guelaguetza.

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Para que te des una idea, el nicuatole tiene una consistencia muy parecida a una gelatina, sin embargo, no utiliza ni un gramo de grenetina. 

El ritual para prepararlo comienza cuando sale el sol; se utiliza maíz oaxaqueño que se hierve con agua y una vez listo se lleva a moler. La masa se cuela con una tela y se deja reposar mínimo cinco horas. 

Postres oaxaqueños

Nicuatole

Una vez que la masa reposó se le quita el exceso de agua y se va agregando poco a poco en leche que se pone previamente al fuego. El secreto de la consistencia recae en mover esta mezcla por alrededor de dos horas.

Tiene un distintivo que la hace especial, su color. Se logra una vez que se vacía la mezcla para comenzar a enfriar y se espolvorea azúcar roja hecha con grana cochinilla y que en Oaxaca le llaman carmín.

En la actualidad hay variaciones de todos los postres oaxaqueños y el nicuatole no es la excepción, ya lo puedes encontrar con distintos sabores como coco, nuez, mango o frutas de temporada.

 

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