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Los azúcares añadidos: ¿por qué le afectan a nuestro cuerpo?

Por Animal Gourmet

Todos los alimentos ultraprocesados, de acuerdo con una gran variedad de estudios de salud pública –entre ellos Ingesta de azúcares totales y añadidos en la población mexicana de la maestra Tania Sánchez Pimienta-, la principal fuente de azúcares añadidos en la dieta de los mexicanos.

Empecemos poco a poco… ¿Qué son los azúcares añadidos? 

En los alimentos encontramos azúcares de diferentes fuentes. Una es la forma natural, como en el caso de las frutas, que sin intervención humana poseen fructosa junto con otros hidratos de carbono complejos como fibra.

La otra es de forma añadida, es decir, aquellos que son agregados en fórmulas industriales para dar cierto sabor o consistencia.

Estas últimas se encuentran en grandes cantidades en la mayoría de los alimentos y bebidas procesadas y no cumplen con ninguna función nutricional importante.

No es ninguna coincidencia que México sea el principal consumidor mundial de refrescos –sí, en eso le ganamos incluso a Estados Unidos-; además, que se encuentre también entre los primeros lugares en las listas globales de obesidad, tanto infantil como en adultos.

Desafortunadamente, junto con este exceso de peso se desata también un inevitable efecto dominó de enfermedades crónicas que podrían ser prevenidas gracias a una buena alimentación.

Tomar refresco van más allá de sufrir sobrepeso, aquí te dejamos una lista con algunas cosas que le suceden a nuestro cuerpo:

  • Incrementa el riesgo de osteoporosis debido a que contienen mucho ácido fosfórico, esto impide la correcta absorción del calcio. 
  • Riesgo de sufrir caries por el alto contenido de azúcar.
  • Podrían causar cálculos renales.
  • Gastritis y alteraciones digestivas. 
  • Insomnio y nerviosismo debido a la cafeína. 

Sobrepeso, obesidad y otras enfermedades generadas por el abuso en las azúcares añadidos

A finales de 2015, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó esta relación en su reporte “Alimentos y bebidas procesadas en América Latina”. En él revela que de 2000 a 2013, las ventas de productos ultraprocesados aumentaron 26.7% en los 13 países estudiados: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia; Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Los datos muestran que el aumento del consumo de estos alimentos se vincula fuertemente con el aumento de peso.

En los países en los cuales las ventas de estos productos fueron mayores –en México y Chile-, la población registró una media de masa corporal mucho mayor comparada con los países donde las ventas fueron menores y las dietas tradicionales prevalecieron, como en Bolivia y Perú.

Un estudio de la Friedman School of Nutrition y la Tufts University estima que, en el mundo, alrededor de 184 mil muertes cada año son causa directa del consumo de estas bebidas, y tristemente México también encabeza esta lista de decesos.

Esto se debe a la cantidad y combinación de azúcares contenidos en las bebidas y la forma en la cual se metabolizan en nuestro organismo. El más famoso se llama jarabe de maíz de alta fructosa.

Tal vez te estés preguntando… ¿Y con la fruta qué pasa si también tiene azúcares?

Ninguna fruta llega a tener la cantidad de azúcar que hay en un refresco o juguito en brik; aunado a esto, las frutas tienen también cantidades importantes de fibras naturales, además de vitaminas y minerales importantes para mantener una buena salud.

La fibra es un carbohidrato de forma compleja, y por lo tanto no es posible que pase de forma rápida a nuestro torrente sanguíneo y generar el mismo incremento desmedido de glucosa.

Además, la fibra tiene la característica de generar saciedad, cosa que no sucede al beber un refresco; esto ya que el cerebro no responde de la misma forma ante una ingesta líquida, y una sólida.

Esta evidencia es tan fuerte que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió reducir sus recomendaciones de ingesta de azúcar a un máximo de aproximadamente seis cucharaditas por día; esta cantidad se rebasa tan solo con una lata de refresco, té helado industrializado o un jugo de caja.

Los mexicanos necesitamos comer bien, llevar una vida más sana; sin embargo, esto no significa sufrir, tomar refrescos de dieta, comprar fajas milagrosas, ni hacer dietas restrictivas a base de lechuga día y noche.

Solo hace falta regresar a la forma en la que comían nuestros abuelos, poner pausa, beber un vaso de agua helada hecha con flor de Jamaica, una taza de pozol, un buen café y no olvidar al agua simple como la mejor forma de hidratación que podemos ofrecer a nuestro cuerpo.