
Descubre cómo el porcentaje de cacao marca la diferencia entre una golosina o un chocolate de calidad para tu paladar y platillos. Te dejamos una guía rápida para entender etiquetas, porcentajes para transformar tu experiencia al comerlo.

El chocolate es mucho más que un dulce: es un universo de matices similar al vino o al café. Sin embargo, frente al estante del supermercado, elegir entre amargo, semiamargo o con leche puede ser confuso. Entender su composición no solo mejorará tu paladar, sino que transformará por completo tus recetas.
El chocolate amargo es aquel que contiene la mayor concentración de sólidos de cacao y la menor cantidad de azúcar añadida. Para ser considerado de alta calidad, generalmente debe superar el 70% de cacao.

Es el estándar de oro para los pasteleros. Suele tener un porcentaje de cacao que oscila entre el 50% y el 65%.
Es la variedad más popular del mundo. Para lograr su perfil, se añade leche (en polvo o condensada) a la mezcla de cacao y azúcar.

Técnicamente, el chocolate blanco no es chocolate en el sentido estricto, ya que carece de pasta de cacao (el componente que le da el color oscuro).

Para elegir como un buen chocolate, fíjate en el orden de los ingredientes. La norma de oro es: “Menos es más”.