"El Parnita", la antojería mexicana posmoderna - Animal Gourmet
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Nicolás y Paulino son hijos de Betty. Recuerdan con un entrañable cariño su infancia. Las grandes comidas en casa de los abuelos y sus interminables sobremesas. Las recetas y los amigos presentes siempre alrededor de memorables anécdotas generando vínculos inquebrantables para toda la vida. De los buenos. Así empieza el sueño de la familia Martínez Acra y su segunda casa “El Parnita” (@ElParnita).

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Nicolás, Paulino y Betty: únicos e irrepetibles.

Nicolás es el cocinero, no el chef, aclara, e incluso prefiere que lo llamen jefe de cocina. Betty, la “varita mágica”, la sabia de las cazuelas y la incansable biblioteca de recetas. Paulino es una especie de “todólogo” en el restaurante. Tiene la capacidad de cambiarse la camiseta de abogado a parrillero y a capitán de meseros en un abrir y cerrar de ojos. Pero lo suyo lo suyo es ser un inigualable anfitrión.

Hace cinco años pusieron un puesto de tortas ahogadas en la calle de Magdalena y Concepción Béistegui. A la semana de abierto hicieron una fiesta inaugural para 150 personas en la calle y entonces vino la idea: traducir sus ganas de cocinar y compartir en un espacio formal en la calle de Yucatán que se convirtió en “El Parnita” es decir, partner, amigo, carnal, cuaderno, brother.

“El Parnita” es decir, partner, amigo, carnal, cuaderno, brother

Bertha Jorgina, la hermana, y el cuñado Ernesto fueron los encargados de adecuar una casa típica de la colonia Roma con una bóveda catalana y crear un espacio acogedor con luminarias colgantes, adornos de casa de  Betty, recuerdos de casa de la abuela, floreros de la tía y hasta unos ventiladores cromados que son parte del encanto de este ya afamado restaurante defeño.

Algunos le llaman antojería postmoderna. Otros lo ubicaron como la guarida de los hipsters, pero los dueños están convencidos que hoy es un lugar plural. Se sientan a comer desde los despeinados de lentes de armazón hasta los altos ejecutivos de empresas muy trajeados.

Un menú pequeño sin platos fuertes sino sólo antojitos mexicanos con un ‘twist’ de sofisticación.

El lugar es sexy por casero. La familia dejó las pretensiones a un lado y se volcó estrictamente a dar cariño a sus comensales. Entre un antojito y otro se puede acercar a tu mesa Betty con su dulcísima sonrisa y su pelo blanco a preguntar si todo está en orden. Cuando te das cuenta, ya es tu amiga, confidente y tía favorita.

La familia dejó las pretensiones a un lado y se volcó estrictamente a dar cariño a sus comensales.

Aunque los dueños, con toda humildad, aseguran que su restaurante no es que tenga éxito sino más bien son los amigos que regresan a comer rico, a saludar a sus meseros de siempre,  y a pasar una tarde mezcaleando tranquilos, “El Parnita” se ha convertido en un referente de la zona

Han logrado trascender la moda efímera y pasajera de una novedad. A “El Parnita” sus comensales lo vuelven hogar. Lo tienen hecho suyo productores de cine, publicistas, artistas, locutores, rockeros, diseñadores y arquitectos.

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Nicolás, Paulino, Betty y el locutor Rulo.

Hay dos tacos que uno no debe perderse según Nicolás, el cocinero: el viajero, de lomo y pierna de cerdo que se cocina a fuego lento por seis horas y el Carmelita, una receta de la península de Yucatán, particularmente de Playa del Carmen; tortilla tirada al momento, una hoja de lechuga, camarón rebosado, mayonesa y cebolla morada. Se acompaña con una salsa de chile habanero que es famosa porque pica en serio, tomaron el riesgo de hacer salsas picantes porque vivimos en un país donde el chile es parte fundamental de la alimentación.

Una tortilla tirada al momento, una hoja de lechuga, camarón rebosado, mayonesa y cebolla morada

“Aquí todos le entran a las salsas”. La favorita, la de chile costeño oaxaqueño.

La curiosidad es que la idea de acompañar un buen taco con un refresco bien frío, en este lugar no jala. Son expertos en aguas frescas como la de piña con albahaca que es un lujo.

Esa banqueta de Yucatán #84 en la colonia Roma está llena de gente esperando entrar a probar las delicias del día. El horario es de 13:00 a 18:00 horas y no pretenden abrirlo por más tiempo, ni en otro local. La fórmula del éxito es clara: Betty, Paulino y Nicolás son únicos e irrepetibles.