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La derrota del PAN en 2012, mi trago más amargo: Gustavo Madero

Por Animal Gourmet

Gustavo Madero, actual presidente nacional del PAN, asegura que en la política, aunque uno esté rodeado de mucha gente, se come solo. Ya en familia la cosa es distinta, pues procura prepara los hot cakes del desayuno dominical a sus hijos y nietos.

¿Qué le gusta comer al ex Senador blanquiazul? Si fuera por su origen norteño, sería la carne. Ya en la política algunos dirán que le tocó pasar el trago más amargo de su partido: la pérdida de la elección presidencial en 2012.

Sea cual sea el caso nadie puede negar que Madero Muñoz tiene buen diente, como se podrán dar cuenta en la siguiente entrevista:

De las comidas en familia…

¿Tu primer referente en la cocina?

Mi esposa, es muy buena cocinera.

¿Platillo favorito que evoque memorias?

Bueno… los hot cakes, pues se hacían los domingos y yo se los hago a mis hijos. Me los hacía mi mamá y yo también se los sigo haciendo a mis hijos y a mis nietos.

¿Restaurante favorito en México?

Yo creo que El Bajío, es un restaurante muy versátil. Es bueno, bonito y barato; es cocina mexicana muy buena.

Cuando viajas, ¿cómo es tu experiencia gastronómica?, ¿le entras al street food?

Parejo, le entramos parejo, a todo. A los mercados cuando estamos en Oaxaca, en Chiapas, en cualquier lugar es parte de la riqueza, ¿verdad? Y cuando voy también a otros países pues, se asegura uno de ir a todo tipo de restaurantes no nada más los formales, sino también los informales, las tapas… parejo le entramos.

¿Quién es el mejor [email protected] del mundo? Y no me refiero a chefs.

¡Mi esposa por mucho! No te puedo presumir pero estudió en Cordon Blue; es palabras mayores, es cosa seria…

¿Frito o a la plancha?

A la parrilla, yo soy de la cultura del asado. Acuérdate lo que decía Vasconcelos: que cuando cruzabas el Trópico de Cáncer terminaba el guisado y empezaba el asado. Y te iba a decir otra cosa más fea, pero esa ya no te la digo… yo soy de la cultura del asado.

¿Cocinar o comer?

Comer, toda la vida… Diez a uno…

De entre tus múltiples giras, ¿qué es lo más raro que has comido?

Mmm… pues los chapulines, gusanos de Oaxaca, chapulines… básicamente es lo más raro que hemos comido.

¿Dulce o salado?

Salado siempre, soy gordito de salado.

En la mesa… de negociaciones

¿Restaurante bueno para la grilla?

Uuuuy… No hay uno en especial, pero a mí me gusta mucho El Estoril.

¿Qué relación encuentras entre la política y la comida?

Pues que la mesa reúne y te permite diálogos más informales, más eh… relajados y que siempre compartir una mesa, la sal y el pan acercan, de inicio a las personas y eso ya permite un reconocimiento de entrada, de una voluntad y una condición positiva para poder platicar y negociar.

Comparado con el grado de cocción de una carne, ¿cómo está la democracia en México?

Muuuy cruda, pero muuuy cruda, todavía le falta y conste que yo creo que nomás por encimita se ve que esta doradita pero por dentro, todavía le falta cocinarla, prepararla y sobre todo en los estados no hemos logrado ese nivel de democracia que estamos buscando. Los gobiernos estatales siguen a la vieja usanza controlando a los Congresos y los recursos, por eso viene una reforma político-electoral, para cambiar ya esa situación.

¿A qué te sabe la reforma fiscal?

Esta es MUY amarga, y no sólo es amarga sino tóxica. Además tiene algunas partes echadas a perder que pueden hacer una infección social.

¿El plato más amargo de la política?

Es la traición. Cuando se traiciona y cuando la gente no cumple, cuando la gente ve sus proyectos personales por encima de un proyecto más común es el trago más amargo.

¿Es cierto que en la política hay que comer sapos y seguir sonriendo?

(Risas) No me ha tocado…. Pero sí tienes que tener un control de tus emociones para que no se vayan a ofender porque si mucha gente supiera lo que estás pensando…

¿Cuál es el postre de su vida política?

El postre es el trabajo en el Senado. Yo creo que el Senado para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora donde te permite empujar muchas ideas, muchas reformas a construir, acuerdos políticos. Ese para mí ha sido el mejor platillo que hemos degustado… un postre.

En política, ¿se come solo o acompañado?

No, se come muy solo. Se come muy solo entre mucha gente.

¿Cuál fue tu trago más amargo en la política?

Pues yo creo que la derrota del 2012, el tercer lugar a la candidatura a la Presidencia de la República.