10 errores al cocinar que pueden hacer que te enfermes (y cómo solucionarlos)
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10 errores al cocinar que pueden hacer que te enfermes (y cómo solucionarlos)

Por Animal Gourmet

10 errores al cocinar que pueden hacer que te enfermesPor piedad ¡usa tablas distintas para cada tipo de producto!

Hay veces en las que los alimentos vienen contaminados de origen, pero hay muchas otras en las que pudimos haber evitado algunas prácticas que nos trajeron malos ratos estomacales. Para que tu comida sea más segura y limpia, te decimos 10 errores al cocinar que pueden estar causando que te enfermes y cómo solucionarlos.

Hay también algunas cosas básicas como lavar y desinfectar todos los vegetales, utilizar agua limpia y jabón neutro y algunos limpiadores que nos hacen la vida más fácil. No te preocupes, siempre hay formas de cocinar mejor para proteger nuestra salud.

10 errores al cocinar que pueden hacer que te enfermes
¡No metas comida caliente en el refrigerador!

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Dejar comida a temperatura ambiente

Las bacterias pueden vivir y reproducirse entre 4 y 60°C, lo que comúnmente se conoce como zona de peligro de temperatura. Dejar tu comida afuera hará que todos estos microorganismos se reproduzcan ¡en tan sólo 20 minutos!

Cómo solucionarlo

Refrigera la comida cocinada dos horas después de hacerlo. Si está tibia asegúrate de que esté destapada hasta que alcance los 4°C para que no corra el peligro de agriarse.

Cuando cocines, la comida caliente hay que mantenerla así, caliente. Déjala a fuego lento o con vapor pero nunca permitas que se entibie.

Tener el refrigerador a temperatura demasiado baja

Lo ideal es tener tu refrigerador a 4°C y el congelador por lo menos a -10°C.

Si la temperatura del refrigerador es más baja, corres el peligro de que los alimentos se congelen en lugar de sólo mantenerse fríos y puedes echar a perder hortalizas, hierbas de olor, gelatinas u otros productos.

Cómo solucionarlo

Te recomendamos un termómetro para tener controlada la temperatura. Muchos refris se miden por números; la media será siempre la mejor opción.

Lavar el pollo antes de cocinarlo

Es muy común pensar que el pollo se debe lavar antes de cocinarlo pero la realidad es que no haría ninguna diferencia en cuestiones de salud; las bacterias se encuentran también dentro de la carne, por lo que si vienen contaminadas, no hay nada que puedas hacer al respecto.

Cómo solucionarlo

Primero que nada, asegúrate de que el manejo higiénico del lugar donde compras tu pollo sea el adecuado. Mantenlo refrigerado hasta el momento que lo vayas a cocinar y sazónalo previamente.

Lavar los huevos y romper el cascarón en el mismo recipiente

Igual que con el pollo, no te recomendamos lavar los huevos. Lo que sucede es que el cascarón, siendo poroso, puede introducir las bacterias externas mediante el agua. Recuerda que los gallineros no son precisamente el lugar más limpio de este planeta.

Cómo solucionarlo

Cuando rompas los huevos hazlo en una superficie que no vaya a tocar la clara ni la yema para evitar que los microorganismos del cascarón puedan proliferar ahí.

También te recomendamos abrir los huevos uno por uno en un recipiente aparte. Si te toca la mala suerte de que ya está echado a perder, evitas arruinar toda tu preparación.

Mezcla de toxinas en la tabla de picar

Utilizar una tabla grande hace mucho más fácil y práctico todo, sin embargo, es un foco de de contaminación cruzada.

Cómo solucionarlo

En primer lugar, NUNCA trabajes un alimento crudo en una tabla donde también vas a cortar algo cocido.

Te recomendamos tener varias tablas (incluso de distintos colores dependiendo del producto) para que no haya forma de contaminar ningún alimento con otro.

Si la tabla es de plástico lávala con cloro y a conciencia. Si es de madera, te recomendamos utilizar jabón neutro y mucha agua.

Descongelar rápido o volver a congelar

Cuando descongeles un alimento asegúrate de que lo haga lentamente para que los cristales de hielo no dañen las fibras ni la composición de tu producto.

Cómo solucionarlo

Descongela por pasos. La noche antes pasa al refrigerador el producto que quieres descongelar. Al otro día puedes dejarlo a temperatura ambiente por un periodo de no más de media hora antes de cocinarlo.

Si se te olvidó descongelar con calma puedes utilizar el método express: en un recipiente lleno de agua sumerge tu producto congelado y espera media hora.

Usar el mismo cuchillo para todo

Sabemos que los cuchillos son caros, pero es una gran inversión tener un juego completo. ¿Tus pepinos saben a cebolla? Esto es porque quizás utilizaron el mismo cuchillo para cortar ambos y uno absorbió el sabor del otro.

Cómo solucionarlo

Utiliza tablas distintas y siempre lava el cuchillo cuando cambies de ingrediente.

Lavado corto o incorrecto de las manos

Talla tus palmas, los dedos, el espacio entre ellos y también las uñas. Las manos son una de las partes del cuerpo donde podemos tener más microorganismos patógenos que evidentemente, se irán a nuestra comida si no las lavamos.

Cómo solucionarlo

Siempre ten jabón neutro en tu cocina. Te recomendamos también un cepillo que limpie la hendidura entre los dedos y las uñas. Utiliza toallas de papel para secarte y mantén limpios tus trapos.

Dejarse engañar por las fechas de caducidad

Aunque no lo creas, la fecha de caducidad no habla de un cambio químico o tóxico en los alimentos sino más bien de propiedades físicas.

Las fechas de caducidad son el rango de tiempo en el que el productor se compromete a que el producto esté en condiciones óptimas para su consumo, sin embargo, que pase esa fecha no quiere decir que esté echado a perder.

Cómo solucionarlo

Si ya se te pasó esa lata de atún o de sopa, te recomendamos que confíes en tus sentidos: ábrela, huélela, mírala y te darás cuenta de si puedes comerla o no.

No lavar tus trapos o la esponja de los trastes

Generalmente, ponemos mucha atención a la limpieza de las superficies, los instrumentos, los alimentos mismos… ¿pero qué hay de las herramientas con las que limpiamos todo? Las esponjas y los trapos pueden ser un verdadero foco de infección.

Cómo solucionarlo

No creas que porque tienen contacto con el jabón ya están esterilizados. Todos los días -y las veces que se necesite- lávalos con el mismo jabón y con cloro. Talla bien, hasta que salga el agua transparente.