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Tres aportaciones invaluables de México a la Navidad del Mundo

Por Animal Gourmet

Las aportaciones que nuestro país ha hecho a la Navidad de todo el planeta son invaluables pues México es crisol de innumerables legados culturales y gastronómicos.

Te presentamos tres aportaciones mexicanas a la Navidad sin las que esta época del año simplemente no sería la misma en el resto del mundo.

Tres aportaciones de México a la Navidad del Mundo

El guajolote o pavo

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Una de las aportaciones invaluables de México a la Navidad del Mundo es el pavo. Su nombre original, guajolote, lo dice todo. Proviene del náhuatl hueyxolotl, que quiere decir “grande y monstruoso”.

También se le llama totol, totole, pipíla o cócono y los restos más antiguos de su consumo entre los mexicanos data de hace 3000 años.

Los mexicas lo relacionaban con el Dios Tezcatlipoca, el gemelo malvado de Quetzalcóatl y destructor del mundo, así como con las deidades del sol (Tonatiúh) y de la Fertilidad (Coatlicue).

Su distribución al resto del mundo se realiza por las mismas rutas comerciales trazadas por el Galeón de Manila, que nos trajo a nosotros seda, especias y otros ingredientes de cocina.

La tradición de servirlo en navidad se debe a que los aztecas comían el guajolote durante el solsticio de invierno para celebrar una fiesta llamada Panketzaliztli en honor al dios Huitzilopochtli.

Con la Conquista, los jesuitas llevaron el guajolote a España, donde lo nombraron gallina de Indias, pero posteriormente lo llamaron pavo por su parecido con los pavorreales.

En 1528 se celebró la primera Navidad en América gracias a Fray Pedro de Gante, uno de los primeros evangelizadores. La tradición de comer guajolote durante el solsticio de invierno azteca simplemente se sincretizó con el nacimiento de Jesús católico.

La tradición de comer pavo se consolidó en muchos de los países que celebran Navidad, ya que el pavo fue el alimento de los hambrientos con los colonos ingleses del Mayflower, que comenzaron a consumirlo de forma ritual en el Día de Acción de Gracias.

Su derivación a la cena de Navidad se deriva de la cercanía con esta fecha.

La flor de Nochebuena

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La Nochebuena es una flor originaria de México. Su nombre náhuatl es Cuetlaxochit, que significa “flor que se marchita” o “flor de cuero”.

Esta flor se convirtió en uno de los emblemas de la Navidad en la época de la colonia y evangelización de la Nueva España, debido al color rojo de sus hojas.

Pero el fenómeno de su propagación mundial como flor simbólica de la navidad ocurre en 1825, cuando el primer embajador norteamericano en México, Joel Roberts Poinsett, se llevó la flor al país vecino donde la nombraron Poinsettia en su honor.

De Estados Unidos, la tradición de decorar con flores de Nochebuena se extendió varios países de Europa.

En México, existen alrededor de 20 variedades esta flor que crece entre noviembre y diciembre. Hay con hojas rojas, amarillas, moradas, rosas, blancas, rayadas y marmoleadas.

Los estados con mayor producción son Morelos, Michoacán, Puebla, Ciudad de México, Jalisco y Estado de México.

El chocolate

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Imagínate una Navidad sin bombones, pasteles, postres y galletas de chocolate o sin chocolate caliente con bombones para el frío… Te aseguro que no puedes.

Los Olmecas fueron los primeros en cultivar el cacao en México y en saborearlo como bebida del 1500 al 400 A.C. Con el paso de los siglos, la cultura del cacao se extendió a la civilización Maya (600 A.C.) y a la Azteca (1400 A.C.).

La palabra chocolate proviene del náhuatl techocolat o xocolatl y su carácter sagrado lo reservaba exclusivamente al emperador, a los nobles y a los guerreros.

El cacao era el bien más estimado en la época prehispánica. No es casualidad que la vaina del cacao valía más que el oro, y la utilizaban como moneda de cambio.

También era un símbolo de abundancia, por lo que se utilizaba en rituales religiosos dedicados a Quetzalcóatl, Dios Azteca portador del cacao a los hombres, y a Chak Ek Chuah, el Dios Maya del cacao.

En 1519, los españoles comenzaron a tomar chocolate igual que los aztecas, sólo que ellos le agregaban azúcar.  Y en 1528 Cortés regresa a España con un cargamento de cacao, además de las recetas y utensilios necesarios para su preparación.

Por mucho tiempo el chocolate fue exclusivo de España y estaba reservado a las clases altas. Pero el contrabando, los visitantes de la corte española y las capturas por los piratas de los navíos que volvían de México, ocasionaron que el cacao llegara a otros países.

¡Y el resto es historia! ¿Sabías que México fue el país que legó estos emblemas navideños al mundo? ¡Feliz Navidad!