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Foto: Andrea de la Parra / Shutterstock

Por qué comemos tamales el 2 de febrero, el Día de la Candelaria

Por Ameyalli Roskaritz

Cada año, el 2 de febrero, los tamales hacen su anunciada llegada en las mesas mexicanas, marcando el fin de las festividades navideñas y dando inicio a la celebración del Día de la Candelaria. Pero, ¿alguna vez te has preguntando de dónde viene esta deliciosa tradición y por qué se comen tamales el 2 de febrero?

Todos sabemos bien que a la persona que se encontró un niño dios en la Rosca de Reyes al cortarla, será el encargado de traer tamales el 2 de febrero. De eso no nos queda duda. Pero seguro otros tantos no saben que esta tradición es un remanente de las celebraciones del Día de la Candelaría en nuestro país.

¿Qué se celebra en el Día de la Candelaria en México?

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice que el Día de la Candelaria es una celebración Europea que fue traída al país por los españoles en la época colonial.

Este día tiene un origen “eminentemente católico y recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo, y el acto de purificación de la Virgen María después del parto, a 40 días de la Navidad”, explica Roberto Álvarez Manzo, académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, según un comunicado de la UNAM.

Niño de dla rosca de reyes

Foto: Jesús Cervantes / Shutterstock

En este día, quién encontró el muñequito en la rosca, no solo adquiere la responsabilidad de traer los tamales a la fiesta. Hace mucho tiempo (seguro tus abuelitos lo recuerdan) también te daba la responsabilidad de vestir al Niño Dios y la tarea de presentarlo en la iglesia el 2 de febrero. En este día, la tradición católica rinde homenaje a la Virgen de la Candelaria y se retira al niño Jesús del nacimiento.

La introducción de los nacimientos por parte de los franciscanos en Nueva España durante la evangelización contribuyó al arraigo de esta tradición. Además, coincidió con las ceremonias que tenían lugar en febrero, cuando los pueblos mesoamericanos celebraban la última etapa de su calendario de 20 días y preparaban ofrendas para entregar a sus dioses.

Pero, ¿qué tienen que ver los tamales en toda esta historia?

Tamales para la tamaliza 2 de febrero

Foto: Gabriela ZZ / Shutterstock

La respuesta se encuentra en la conexión entre las festividades religiosas y los rituales agrícolas. En México, el consumo de tamales no solo es una tradición, es parte integral de la vida cotidiana y la preparación por excelencia para celebraciones como la Candelaria.

Antes, los padrinos simbólicos del Niño Jesús no solo debían vestirlo. Sino también invitar a quienes compartieron la rosca a una festiva comida, que antes incluía no solo tamales y atole para el desayuno, sino también mole, barbacoa y más para la comida de la tarde.

Aunque algunos preferían evitar el compromiso de ser padrino, que terminan por comerse el muñequito para eludir la responsabilidad, la tradición persiste. Hoy en día, el Día de la Candelaria se ha convertido en el “día de comer tamales”, una ocasión para disfrutar de estos deliciosos platillos en un ambiente de convivencia familiar y amistosa.

La antropóloga Carmen Anzures explica que la costumbre de consumir tamales en las festividades es ancestral. Desde el periodo precolombino, los tamales estaban ligados a rituales agrícolas, elaborados con hierbas semiamargas como parte de peticiones de lluvia en febrero, una de las temporadas más secas del año. Entonces, preparar y ofrendar tamales a inicios de febrero ya era también una tradición que (como muchas otras costumbres) se unió a las tradiciones católicas y creó una nueva tradición.

Aunque las referencias religiosas se han diluido con el tiempo, el Día de la Candelaria sigue siendo una celebración que nos invita a disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos y, por supuesto, de unos deliciosos tamales. ¡Que viva la tamaliza!