
La propina no funciona igual en todo el mundo. Te explicamos en qué países es obligatorio, cuánto se recomienda dejar y dónde mejor no hacerlo.

La guía que todo viajero necesitaba, el manual perfecto para saber cuándo dar propina y cuánto. Un listado de los países en donde se suele otorgar y en qué países puede llegar a ser una ofensa.
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La propina no es un regalo, en muchos países se otorga como gratificación económica y siempre voluntaria por un servicio recibido.
Digamos que es una muestra de satisfacción, una cantidad extra al precio del producto o servicio otorgado.
La propina en ningún lugar es obligatoria, ante la ley es solo una decisión, sin embargo, tiene un peso cultural muy relevante, por ello en muchos países parecería forzoso.
Eso sí, su significado cambia de acuerdo al contexto de cada región. Cambia segú la historia laboral y económica de cada país.

Por lo que en algunos lugares, dar propina está mal visto y en otros, es casi “mandatoria”, independientemente del servicio entregado.
La propina no forma parte del salario, es una recompensa. Aunque en la historia laboral de cada país, la propina juega un papel más o menos relevante en la creación de sueldos.
Los establecimientos no pueden incluirla en la cuenta sin tu autorización. No es un impuesto, ni tampoco un cargo obligado.
Casi de forma obligatoria, desde un aspecto cultural, la propina se da en estos países:
A diferencia de América, en África y Medio Oriente se entrega propina, pero no está basada en la lógica de una gratificación “obligatoria”.
Es más como un gesto de agradecimiento que una parte del salario, siempre ligada al turismo. ¿Qué países siguen esta dinámica?
La propina no es obligatoria, sin embargo, en muchos de estos países existe un “cargo por servicio”, así que es importante leer bien el recibo antes de pagar.
Así evitarás pagar doble propina.
La propina en estos países es considerada como simbólica, es solo opcional y culturalmente no es relevante.
Recibir propina en estos países es sinónimo de que te ofrecieron un servicio excepcional.
En estos países dejar propina puede interpretarse como un insulto o una posible confusión. El servicio es parte del honor de la profesión, así que recibir dinero por ello, es inaceptable.
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Eso dependerá del país, el contexto y el servicio otorgado. Así que puede variar el porcentaje de propina. El promedio y más común, lo mencionamos en cada país.
Pero la cantidad de propina que entregues, en todos los casos, depende única y exclusivamente de ti. Sin importar el aspecto cultural, cada comensal decide lo que desea entregar, de acuerdo a la experiencia vivida.
No hay una tarifa mínima, ni una máxima. Pero sí resulta importante entender el contexto donde recibiste el servicio para determinar el valor de la experiencia.

Especialmente en Latinoamérica, Centroamérica, África, Medio Oriente y Asia, se otorga porque en muchos de estos países, la propina sustituye la responsabilidad empresarial de pagar un salario digno.
Desgraciadamente muchos empresarios no quieren o no pueden ofrecer sueldos competitivos. La precarización laboral ha llevado a que muchas personas dependan de las propinas.
Es así como el cliente, mientras el sistema se reconfigura, termina financiando el sueldo del trabajador. La propina no es solo una cantidad de dinero, es un reflejo de cómo cada país entiende el trabajo y la dignidad laboral.
Cumplir con estas normas preestablecidas, aunque no sean obligatorias, demuestra que el comensal tiene respeto por la cultura que visita.
El error no es dejar poco o no dejar nada, es no entender el contexto.
