La chaya, un tesoro del sureste mexicano: sus sabores y beneficios
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Conforme vamos identificando ingredientes y sabores a lo largo del territorio nacional es imposible no darnos cuenta lo valioso que es nuestro suelo y clima para el desarrollo de la biodiversidad. La chaya, por ejemplo, es un arbusto que crece en el sureste mexicano principalmente en Yucatán con el que se preparan muchos platillos tradicionales de la región.

No solo se da en este estado de la península; al crecer en ambientes calurosos es posible encontrarla también en Tabasco. También existe en algunos países de Centroamérica como Belice, Honduras y Guatemala ¡y hasta en África!

Su siembra no es difícil, es un quelite que puede crecer salvaje por lo que su cultivo en jardineras -o en tu casa- es posible.

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Los beneficios de la chaya

El nombre científico de la chaya es nidoscolus chayamansa y se trata de un arbusto de dos a tres metros de altura.

De acuerdo al CONACYT, la chaya tiene mayores propiedades que la espinaca, amaranto, col y lechuga. Entre sus nutrientes destaca el hierro, proteína, fibra, calcio, potasio, vitaminas A y C. 

Entre sus compuestos también tienen carotenoides, los cuales actúan como antioxidantes protegiendo a las células de los radicales libres. Este nutriente también se convierte en vitamina A, necesaria para la visión nocturna y la salud de la piel.

Entre los minerales que aporta al organismo están el magnesio, cobre, sodio y zinc todos ellos esenciales para las funciones cerebrales.

Otra de las propiedades que se le atribuye a la chaya es la hipoglucemiante; esto resulta en un tratamiento ideal para personas con diabetes tipo 2.

Tal vez este arbusto deba comenzarse a tratar como superalimento, ¿no creen?

Chaya
Hoja de chaya. // Foto: Especial.

¿En verdad es tóxica?

Aunque esta discusión no es nueva, algunos estudios encontraron que la chaya contiene ácido cianhídrico, un precursor del cianuro.

Esto significa que la planta cruda es tóxica; esto sucede por un mecanismo de protección ante el ecosistema que libera el ácido cuando se rompe el tallo.

Pero no hay que alarmarse. Para contrarrestar los efectos basta con cocerla en agua; el calor la hace tan inocua como cualquier otro quelite.

No hay un tiempo establecido para la cocción de la chaya; mientras que Jeffrey Ross-Ibarra, un experto en plantas considera que quince minutos son ideales, James Stephens, profesor de horticultura en la Universidad de Florida cree que con un minuto de cocción basta. 

Un dato importante es que el ácido cianhídrico se evapora a 26° C por lo que si se deja secar al sol también deja de ser tóxica.

Úsala con estas recetas

José Díaz Bolio fue un maestro experto en la ciencia Maya. En una crónica, él asegura que mezclar la chaya con maíz y pepita de calabaza da al ser humano la capacidad de subsistir durante largo tiempo por los nutrientes y la energía que brindan al combinarse.

Si la quieres incluir en tu menú diario te dejamos la receta de las tortitas de chaya hechas por una cocinera tradicional de Quintana Roo, María Ady Pech Poot.

También inclúyela en margaritas; prepara la receta tradicional agregándole una o dos hojas.

Chaya
Margarita con chaya. // Foto: Especial.
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