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¿Por qué son tan buenos los pelos de elote?

Por Paloma García

Quizás es la melena rubia más aclamada de la cocina mexicana y no sólo por ser sedosa y guapa, sino porque está llena de propiedades que pocos conocen. Así es, los pelos de elote se comen y traen muchos beneficios a la salud.

Se trata de largos hilos de fibra, azúcares simples y proteínas que viven en las mazorcas para proteger al grano junto con el totomoxtle -las hojas que las cubren- de plagas y depredadores.

En la milpa todo se aprovecha… hasta los pelos de elote

En las culturas que antecedieron a la Conquista -específicamente la maya y la mexica- se aprovechaba absolutamente todo lo que creciera en la milpa. Desde el más insignificante quelite, pasando por los gusanos y hasta llegar a las imponentes plantas de maíz, nada tenía desperdicio.

En el caso de la última, el aprovechamiento era notable: se utilizaban los tallos como endulzantes, las hojas como utensilios para la cocción de tamales y los vegetales para hacer un sinfín de preparaciones que comenzaban con la tortilla.

Los pelos nacen cuando el elote aún está tierno y en ese momento su color es amarillo pálido. Conforme la planta madura, estas fibras se oxidan con el aire y cambian su color a café.

La cosecha de los maizales sucede dos veces: la primera es para recoger el elote tierno -ese con el que se hacen esquites y chileatole- y la segunda es cuando la mazorca está lo suficientemente madura como para nixtamalizar

Los pelos de elote funcionan en las dos variedades y han sido uno de los desinflamatorios por excelencia en las culturas de Mesoamérica. Pasado el tiempo se le atribuyeron más beneficios como el ser un maravilloso diurético y equilibrar los niveles de azúcar en la sangre.

Una infusión que cura todos los males

Aunque muchas teorías carezcan de argumentación, los remedios caseros y la medicina natural que evoca el uso de botánicos como curas a ciertos malestares, hay otras más que han sido utilizadas por generaciones.

Acudir a los pelos de elote es un recurso bastante obvio partiendo de la idea de que la planta de maíz ha sido la constante alimentaria durante la historia de las culturas prehispánicas. 

Se consumen infusionados en agua caliente y su sabor es un dulce muy sutil, como los granos de elote amarillo en su mínima expresión. Cuando provienen del fruto tierno pueden también comerse crudos, sin embargo, el sabor es bastante más almidonado y los beneficios menores.

Tiene notas tan especiales que incluso las mujeres mezcaleras de Oaxaca crearon una versión que aporta los aromas del maíz gracias a que agregan pelos de elote en la segunda destilación.

Es una gran alternativa para limpiar los riñones y liberar toxinas por medio de la orina además de aliviar infecciones como la cistitis.

También contienen flavonoides, unas sustancias que funcionan como antioxidantes. Por este motivo, se pueden emplear para el cuidado de la piel y los órganos cuando se consume infusionada.

Quizás los pelos de elote son esos ingredientes colados en tu vaso de esquites o chaskas. No les hagas el feo, comerlos trae muchos beneficios al organismo.