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Foto: Carlo Echegoyen

Comer y comprar en los tianguis en pandemia ¿es seguro?

Por Paloma García Castillejos

Este reportaje acerca de la comida de los tianguis en la pandemia fue un contenido que los suscriptores leyeron antes que nadie. ¡Suscríbete y obtén lo más rico en avanzada!

En los mercados, tianguis y puestos de comida circula algo más que aromas a vegetales frescos o quesadillas recién hechas. Se trata del miedo de los locatarios ante una nueva alerta sanitaria como la que vació sus establecimientos en marzo de 2020.

El alboroto de la compra y venta ha cambiado radicalmente con la pandemia. Entregas a domicilio y compras en línea ganaron terreno poniendo en peligro a todos aquellos comercios de productos locales en la Ciudad de México.

Pero ¿qué pasó con todas aquellas personas que viven de vender frutas, verduras y comida preparada en los tianguis durante la pandemia y qué pasaría si el semáforo regresara a rojo?

Seguridad en tianguis vs. supermercados

Cuando el semáforo cambió de rojo a naranja en la CDMX, la emergencia económica comenzó a atenderse a medida que las hospitalizaciones bajaban. La gente -con algo de miedo e incertidumbre- volvió a salir a hacer sus compras pero hoy, con un invierno que llegó antes de lo planeado, la cosa parece complicarse de nuevo.

Desde junio, el gobierno de la Ciudad de México estableció lineamientos determinados para que estos espacios pudieran operar ofreciendo una sensación de seguridad a quienes se abastecen ahí.

Esta reglamentación estipula lineamientos como:

  • Cada puesto debe ofrecer a sus clientes gel antibacterial.
  • Deben establecerse entradas y salidas, de modo que el flujo de personas sea homogéneo.
  • Manipular los productos, el dinero y sus contenedores con guantes.
  • Utilizar cubrebocas en todo momento.
  • Si es un puesto de comida, la persona que tiene contacto directo con los alimentos no puede manipular el dinero que recibe a cambio de su trabajo.
  • La afluencia debe estar regulada.

La lista es larga pero la pregunta solo es una: ¿verdaderamente se cumplen todos los parámetros? La respuesta es no.

Pero no es una sorpresa, ni tampoco representa que asistir a un tianguis sea más peligroso que un súpermercado en plena pandemia.

Hay una ventaja en los mercados sobre ruedas que hace toda la diferencia y brinda mayor seguridad a los compradores: la mayoría están al aire libre y no tienen aire acondicionado, a diferencia de las grandes  tiendas de abastecimiento.

Desde el ángulo nutritivo también es mejor comprar en lugares como estos: los alimentos son de primera mano, duran más y se evitan a los intermediarios.

La realidad de los tianguis sobre ruedas: el ejemplo de la Condesa

Hace cincuenta años comenzó a existir el mercado sobre ruedas los martes en la colonia Condesa. Sobre la calle de Pachuca, entre Juan Escutia y la Avenida Veracruz, se dan cita fruteros, verduleros, carniceros, polleros, abarroteros y comerciantes de toda suerte de productos para el hogar.

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Foto: Carlo Echegoyen

Han sido contadas las veces en las que el tianguis no figura y la mayoría de los negocios que despachan hoy lo han hecho desde sus inicios. Los clientes son regulares y han aumentado conforme a la popularidad del barrio.

La mayoría de los locatarios son productores de los insumos que venden y sus terrenos se encuentran en la periferia de la ciudad. Han sido oficios heredados y familias enteras aprenden y viven del negocio, como Pedro Morales, que trae hortalizas desde su chinampa en San Gregorio Atlapilco.

¿Morir de hambre, de miedo o morir de Coronavirus?

En entrevista para Animal Gourmet, platica que no dejó de asistir ni un solo martes al tianguis de la Condesa durante la pandemia ni a los del resto de los días de la semana -Santa Fe, Iztapalapa y Mixuca- pero el ingreso bajó casi a cero.

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Él es Pedro Morales. // Foto: Carlo Echegoyen

Fueron toneladas de alimento fresco las que se desperdiciaron y tuvieron que replantear los tiempos de siembra y cosecha de productos para no tirar nada. 

En el puesto de Pedro ya no se puede tocar nada y antes de atender ofrece gel sanitizante; él, sus empleados y sus hermanos utilizan cubrebocas y aún así, siguiendo la reglamentación, siguen sin tener estabilidad económica.

De volver el semáforo a rojo, toda la clientela que poco a poco ha regresado a hacer sus compras en el mercado sobre ruedas desaparecería otra vez, haciendo muy probable que este negocio, como los más de 50 puestos de este tianguis, quiebren y dejen a sus empleados sin trabajo.

Pedro Morales y su familia buscaron una solución alterna: la entrega a domicilio. Sin embargo, los costos se elevaron de tal suerte que el negocio no es rentable solo bajo este modelo.

La comida preparada: un foco de atención

Marisela Reyes es otro caso muy similar al resto de los locatarios del mercado sobre ruedas de la calle de Pachuca. Llegó de niña a trabajar con su madre en el puesto de quesadillas y lleva ya más de veinte años al frente del negocio.

“No hace falta que venga la delegación a verificar si está más lleno de lo que debe porque, aunque quisiéramos, esto no llega a tener la cantidad de gente que atendíamos antes”.

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Foto: Carlo Echegoyen

El aroma de sus tlacoyos inunda unas pequeñas mesas con manteles a rayas detrás del comal. A diferencia de los vendedores de vegetales y productos del hogar, ella, como todos los puestos de comida preparada, fueron enviados a sus casas varias semanas en los comienzos de la emergencia sanitaria.

Al regresar, la Alcaldía Cuauhtémoc se aseguró de que los lineamientos para despachar quedaran claros bajo la advertencia de no dejarlos trabajar si no se cumplían. Las semanas sin ingresos fue motivo suficiente para seguir al pie de la letra cualquier regla que pudiera poner algo de pan en las mesas de sus hogares.

Ante una amenaza de semáforo rojo, los puestos de comida son los más vulnerables y ese es el motivo principal por el que procuran brindar seguridad a sus comensales. 

“Nos venían a checar aunque ya casi no. De todos modos nos quedó la costumbre de hacer las cosas por nuestra seguridad porque no estamos ganando casi dinero y enfermarse también sale caro.”

Las áreas de oportunidad

Para nadie es una sorpresa que comer en la calle implica un riesgo, independientemente de la pandemia por COVID-19. Sin embargo, son millones de personas en esta ciudad quienes lo hacen y millares aquellas que ofrecen sus preparaciones para saciar el hambre de su clientela.

Hay que tomar en cuenta que las aglomeraciones siempre serán un factor de riesgo para contraer enfermedades y acercarse a los puestos de comida siempre implica someterse a mucha gente desconocida.

Foto: Carlo Echegoyen

Aunque el personal de cada tianguis o mercado sobre ruedas tenga la conciencia -por necesidad o por convicción- de seguir los lineamientos sanitarios durante la pandemia, la responsabilidad será de cada una de las personas que se acerque a ellos.

Para eso, es importante acudir con cubrebocas y careta, obedecer la señalética que marca el sentido de los pasillos y siempre untarse gel antibacterial después de tocar cualquier cosa. Procurar evitar aglomeraciones y siempre respetar la sana distancia.

Apelando a la responsabilidad civil, es importante evitar ir a un centro de esta naturaleza si hay síntomas o cualquier malestar relacionado con los resfriados.