
Descubre estos 7 pasos clave para lograr una textura crujiente por fuera y con un interior suave. Aprende la técnica profesional de la doble fritura y olvídate de lo complicado que puede ser freír unas papas.

El secreto para conseguir unas papas a la francesa crujientes está en un proceso que la mayoría ignora: el control del almidón y la temperatura. No se trata solo de arrojar papas al aceite caliente; se trata de ciencia culinaria aplicada.
No todas las papas son iguales. Para freír, lo ideal es buscar variedades con alto contenido de almidón (como la papa Russet o la papa blanca). Estas mantienen mejor su forma y logran una costra más firme.
La consistencia es clave. Si cortas unas papas muy delgadas y otras muy gruesas, las primeras se quemarán antes de que las segundas estén listas. Intenta que todas tengan un grosor de aproximadamente 1 cm.

Una vez cortadas, sumerge las papas en agua fría durante al menos 30 minutos. Esto ayuda a eliminar el exceso de almidón superficial, evitando que se peguen entre sí y permitiendo que queden más crocantes.
Este paso es vital para la seguridad y la textura. Seca las papas minuciosamente con un paño de cocina o papel absorbente. Si entran húmedas al aceite, este salpicará y las papas se cocinan al vapor en lugar de freírse.

Para una calidad profesional, fríe en dos tiempos:
Fríe siempre por tandas. Si agregas demasiadas papas al mismo tiempo, la temperatura del aceite bajará drásticamente y las papas absorberán demasiada grasa, quedando blandas y aceitosas.
La sal debe añadirse inmediatamente después de sacar las papas del aceite. El calor residual y la mínima capa de aceite ayudarán a que los cristales de sal se adhieran perfectamente.