drag_handle
Se acabó el servicio servil.

¿Cuándo sí y cuándo no devolver un platillo?

Por Animal Gourmet

Aceptémoslo. A todos nos ha pasado recibir nuestro platillo, probarlo y pensar: “no lo quiero”. Pasar de esa reflexión a la acción de devolver el plato a la cocina es una decisión mayor.

Hay que pensar varias cosas antes de cometer (en algunas ocasiones) el suicidio de devolverle el plato al chef y recibir en cambio un pescado maridado en saliva. Sin embargo hay también muchas razones legítimas para devolver la comida en un restaurante y a continuación les damos una guía divertida de cuando sí y cuando no llamar al mesero para pedirle que se lleve de vuelta el plato.

¿Sobrecocido?

Vámonos de regreso a la cocina si… la carne esta preparada incorrectamente. Es decir, si pediste un filete término ¾ pero a la mesa llega una piedra, es perfectamente razonable devolverlo.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… Ordenaste incorrectamente tu carne. No es culpa del chef que te confundas con los términos de cocción de la carne. Confundirnos por ejemplo con los términos “rojo” o “azul” es sin duda totalmente nuestra responsabilidad.

¿Quemada o tatemada?

Vámonos de regreso a la cocina si… La comida esta quemada. Es inaceptable comer algún ingrediente quemado y totalmente válido pedir que nos lo cambien.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… El platillo tiene por receta alguna parte rostizada, con costra quemada o pieles tatemadas. Por ejemplo una pizza con pequeñas partes quemadas o un arroz caldoso con costra carbonizada.

¿Carne cruda o tártara?

Vámonos de regreso a la cocina si… El platillo está crudo. Generalmente a excepción de buenas preparaciones o variados pescados, una carne cruda puede inclusive enfermar a los comensales.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… No sabías que la receta del platillo es en crudo. La carne tártara es una trampa clásica del pretencioso y poco informado comensal en restaurante francés que la regresa porque esta cruda. ¡Ups!

 ¿Alérgico?

Vámonos de regreso a la cocina si… Ordenaste un platillo al que expresamente pediste le quitaran algún ingrediente, por ejemplo al que eres alérgico o de plano no te gusta y el mesero no puso atención y lo trae con el ingrediente no deseado.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… Eres alérgico al gluten y pides un espectacular sándwich doble especialidad de la casa con extra pan, o eres alérgico al ajo y se te olvida avisar; ¡la probabilidad de que el platillo contenga ajo es enorme!

¿Es una larva de mosca o un gusano de maguey?

Vámonos de regreso a la cocina si… La comida trae cualquier cuerpo extraño no comestible. Con tan solo un pelo, y por más chico que sea (más peligroso), es legal regresar el plato. ¡Ni se diga un papel aluminio, una servitoalla o un animal!

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… Te encuentras en un sofisticado restaurante donde los insectos son apreciados como grandes manjares de la humanidad, inclusive los vivos. Así que mucho ojo si en tu plato camina un lindo gusano. Antes de gritar, piensa dos veces en dónde estás comiendo.

¿El plato, o el platillo frío?

Vámonos de regreso a la cocina si… Pides una deliciosa y fresca ensalada o un ceviche de mariscos recién pescados en las costas del Pacífico y el plato que las contiene esta caliente. Esos platos que salen recién lavados de ciertas máquinas, en los que se sirven platillos fríos, arruinan cualquier sabor y es justo y necesario que sean cambiados.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… Tienes un problemita con el ritmo y la velocidad a la que comes o te gusta hablar mucho con los demás comensales que te escuchan atentos mientras comen su sopa y ven como la tuya se va enfriando poco a poco, hasta que un respiro y una pausa en tu monólogo, te hacen descubrir que tu sopa esta fría.

¿Extra picante o extra exagerado?

Vámonos de regreso a la cocina si… En el menú no venía indicado el nivel de picante de los platillos muy picantes, o el mesero no te lo hizo saber. El clásico “no pica” del mesero, refiriéndose a un curry cuyo chile nació directamente en el infierno, se entiende totalmente que sea devuelto y cambiado por uno menos picante.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… A tus huevos revueltos de la mañana les echas tanta salsa de chile habanero que se vuelven incomibles. Es tu responsabilidad probarla o preguntar antes de inundar cualquier platillo con veneno comestible.

¿Salado?

Vámonos de regreso a la cocina si… El platillo está salado. Basta que este tantito pasado de sal para regresarlo. Cualquier chef, por menos diplomas que tenga, sabe que el excedente de sal arruina cualquier manjar.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… No está lo suficientemente salado. Ya de por sí es una falta de respeto para algunos chefs ponerle sal a su comida para “sazonarla bien” como para mandar de regreso un plato por falta de sal.

¿Conocedor o simple villamelón?

Vámonos de regreso a la cocina si… El vino está malo. Y ¡ojo! esto es sólo para verdaderos conocedores.

No hagas osos y no lo mandes de vuelta si… “Crees” que el vino está malo. Es una de las peores balconeadas a las que algún sangrón pretencioso, con ínfulas de sibarita, puede exponerse cuando el sommelier regrese a decirle: “Señor, este vino está en perfecto estado, lo que sucede es que usted es un ignorante”