El acidito sabor del tamarindo y una receta para recordar nuestra infancia
Animal Gourmet

Te sorprenderá saber que este ingrediente con la que se preparan aguas frescas, dulces e incluso moles no es originario de nuestro país y ni siquiera de América. ¡¿Cómo?! Efectivamente, el tamarindo llegó con la Conquista pero rápidamente se adaptó a la cocina mexicana.

Al tamarindo lo comemos en dulce, esos envueltos en celofán donde viene mezclado con azúcar o chilito; se nos hace agua la boca cuando se acompaña de mango o pepino y pocas cosas se agradecen más que una agüita fresca para acompañar los tacos al pastor.

Pero si no es mexicano ¿de dónde viene? ¿Qué otras culturas lo utilizan? ¿cómo se puede cocinar con él? Aquí te lo platicamos todo.

Te puede interesar:

La guía que necesitas para comenzar a usar especias

La jamaica es más que una flor para hacer agua; tres recetas para que la aproveches ¡TODA!

El tamarindo, un ingrediente de aquí y de allá

Hay quienes apelan al origen del tamarindo en África, sin embargo fue en la India donde se comenzó a utilizar con fines gastronómicos. 

No es una fruta, es más bien de la familia de las leguminosas, igual que el frijol y las habas. Una diferencia entre ellos es que crece en un árbol de clima tropical; otro punto distintivo es que las semillas no se comen sino que lo que aporta el delicioso toque acidito viene de la vaina seca.

Llegó a América en la época del virreinato con el Galeón de Manila y se adaptó muy bien al suelo de los estados de la zona del Pacífico, específicamente en el estado de Jalisco.

Actualmente, México es el cuarto mayor productor a nivel mundial después de la India, Costa Rica y Tailandia. 

Para los indios es un ingrediente básico pues con él preparan una sopa de verduras con especias llamada Sambhar y el arroz pulihora. También producen una bebida fermentada parecida a la cerveza con tamarindo que para los amantes de las micheladas sería una maravilla en México.

En nuestro país se utiliza para muchas cosas. Hay una variedad de mole en donde es el protagonista; también se come en dulce con chile piquín y es una golosina que nunca falta en la niñez mexicana.

Es un buen ingrediente para mejorar el funcionamiento del aparato digestivo. 

Los toques ácidos y dulces de esta vaina nos hacen salivar. Para acompañar fruta fresca o simplemente para comerlo solito, el tamarindo -aunque no endémico del territorio- ya forma parte de nuestra cultura gastronómica.

Por eso, aquí te dejamos una receta para recordar la niñez.

Dulce de tamarindo

Mercado de Coyoacán
Estos dulces se encuentran en cualquier puesto de golosinas en los mercados. // Foto: Paloma García Castillejos.

Ingredientes

Para el dulce

  • 1 kilo de tamarindo seco
  • ½ kilo de azúcar
  • 250 mililitros de agua
  • Jugo de ½ limón
  • 1 Cucharada de chile piquín

Para cubrir

  • 1 cucharadita de sal
  • Chile piquín
  • Azúcar

Procedimiento

  1. Remojar los tamarindos en agua tibia y abrir para quitar las venas y la cáscara exterior, de modo que sólo quede la capa interna que protege las semillas.
  2. Colocar en una cacerola a fuego medio junto con el azúcar, el chile piquín y el agua hasta que quede completamente disuelto.
  3. Agregar el jugo de limón y dejar cocinar a fuego bajo hasta que la consistencia se vuelva pastosa. Es importante mover constantemente para que no se pegue en el fondo y se queme.
  4. Una vez listo, cambiar a un recipiente y dejar enfriar durante una hora.
  5. Tomar la pulpa cocida de los tamarindos y hacer bolitas de aproximadamente cinco centímetros cada una. 
  6. Colocar en una superficie el azúcar y en otra el chile piquín con la sal.
  7. Pasar la mitad de las bolitas por el azúcar y la otra mitad por el chile.
  8. Servir.
Tags : tamarindo