
No es magia, es ciencia: estas son las razones por las que el ponche de frutas es el favorito cuando llega el invierno.

Cuando baja la temperatura y las noches se alargan, hay una bebida que aparece de manera casi automática en nuestros hogares, posadas y reuniones familiares: el ponche de frutas tradicional. Más allá de la nostalgia y la tradición, el ponche de frutas navideño es uno de los favoritos del invierno en México por razones que van desde la ciencia del sabor y el calor, hasta sus beneficios a la salud y su versatilidad en la cocina. No es casualidad que, año con año, esta bebida se mantenga como protagonista de la temporada decembrina.

El ponche mexicano es una infusión caliente elaborada a base de frutas de temporada, especias y endulzantes naturales, como piloncillo o azúcar. Aunque su origen se remonta a recetas traídas durante la época colonial por los españoles, en México evolucionó hasta convertirse en una bebida profundamente ligada al invierno.
Desde el punto de vista científico, el ponche funciona tan bien en climas fríos por una combinación clave: temperatura, aromas, azúcares naturales y especias. Al beber líquidos calientes, el cuerpo experimenta una sensación inmediata de confort térmico, mientras que los aromas liberados por la fruta cocida activan zonas del cerebro asociadas al placer y la memoria.
En México, el ponche de frutas no solo quita el frío: conecta generaciones, activa recuerdos y acompaña los momentos más entrañables del invierno. Por eso, cuando baja la temperatura, siempre vuelve a ocupar su lugar en la olla y en el corazón.
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