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Un recorrido para devorarse la ciudad de México

Por Animal Gourmet

La mejor manera de conocer una ciudad y su cultura es caminando de arriba para abajo sin rumbo fijo; la segunda mejor manera de hacerlo es conociendo su comida. Así fue como a Connie Estefan y Jimena Gil crearon Mexican Food Tours hace poco más de dos años.

“Nos dimos cuenta de que en México había pocas cosas para que los turistas conocieran lugares de cocina mexicana no creada especialmente para extranjeros; los tours han sido un éxito y la gente que los toma se va con una muy buena idea de lo que es la auténtica comida y gastronomía de nuestra ciudad”, dijo Connie.

En la ciudad de México hay dos recorridos: el de Polanco y el del Mercado de San Juan; en Guadalajara hay un tour en Tlaquepaque. Hay horarios en la mañana y en la tarde con duración de entre dos y tres horas. El costo por cada uno es de 55 dólares.

El de Polanco comienza en el restaurante Barro Negro, que está en Moliere. Ahí los asistentes prueban una tlayuda con asiento y queso, tres tipos de moles (manchamanteles, negro y coloradito) y un agua de hoja santa. De ahí caminan a Tamalli, en Emilio Castelar, una franquicia de tamales que se ha colocado en el gusto de los chilangos, y en el cual eligen entre uno dulce o salado y para acompañar atole de cajeta, ¡súper rico!

Como un buen taco es fundamental, la segunda parada del recorrido es La Surtidora en Julio Verne, donde hay opción de taco Villamelón –cecina, chicharrón y chorizo con salsa muy picante–, ese clásico que nació al lado de la Plaza México, o de quesadilla con flor de calabaza.

Para conocer las delicias del mar el recorrido continúa en Agua y Sal Cevichería, en Campos Elíseos por la zona de los hoteles. Un lugar bien montado, agradable y con unas tostadas bárbaras (la del día fue de marlín al estilo Sinaloa), acompañada con limonada con jengibre.

Del mar pasamos a un ingrediente básico de la cocina mexicana: el frijol. Es el turno de Karisma —sí, ese lugar repleto de turistas que está frente al hotel Presidente Intercontinental—, donde sirvieron una sopa de frijol con queso de cabra.

Llegó el momento del postre y la parada obligada fue la chocolatería Que Bo!, en la calle de Julio Verne. Su variedad de sabores es enorme: café de olla, tamarindo y “Gansito”. Una gran experiencia en chocolates. Para cerrar con broche de helado, qué mejor lugar que la Nevería Roxy, en Emilio Castelar, donde la estrella de la casa es el helado de mamey.

Los guías explican de dónde viene cada platillo y además saben datos interesantes de Polanco, así que además de una muestra culinaria es una buena experiencia cultural; su inglés es perfecto y hacen que el recorrido sea muy ameno. En cada sitio hay una opción vegetariana, detalle que muchos clientes agradecen.

Connie y Jimena Gil, creadoras de Mexican Food Tours. // Foto: Mayalen Elizondo.

Connie Estefan y Jimena Gil, creadoras de Mexican Food Tours. // Foto: Mayalen Elizondo.

Si van a recibir visitas, mandarlos al tour de comida es una gran idea. No sólo es buenísimo para extranjeros, sino también para mexicanos que quieren conocer un poco más de su ciudad o de la capital del país. De hecho, al del Mercado de San Juan van muchos chilangos que quieren tener la experiencia del mercado con alguien que conozca los mejores puestos para comer. Lo nuevo es una clase de cocina ahí en el mercado, eso suena interesante.

Mexican Food Tours es una gran iniciativa para que los turistas coman como locales en una ciudad en la que la oferta culinaria es inmensa. Ojalá que abran recorridos en otras partes. ¿San Ángel o la Roma, tal vez?

Mexican Food Tours
Sitio web: www.mexicanfoodtours.com
Twitter: @mexicanfoodtour
Facebook: /MexicanFoodTours