Combatir el hambre es un tema de paz; gastrónomos hablan en los Nobel
Animal Gourmet

Mérida, Yucatán fue el escenario elegido para llevar a cabo la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz 2019. En el marco de este evento, cuatro expertos gastronómicos hablaron en el pánel combatir el hambre es un tema de paz.

Juanita Bravo, cocinera tradicional michoacana; Enrique Olvera, chef y dueño de Pujol y Cosme; Juan Manuel Barrientos, fundador de la cadena de restaurantes El Cielo, en Colombia y Cristina Reni, directora de Food for Soul (los comedores comunitarios de Massimo Bottura) platicaron en un pánel donde la gastronomía social jugó un papel fundamental.

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Combatir el hambre es un tema de paz

Cristina Reni suelta un dato preocupante: un tercio de la producción de alimentos en el mundo termina en la basura.

¿Cómo puede ser esto mientras hay millones de personas que mueren de hambre anualmente? El proyecto de Food for Soul utiliza la comida que los mercados y supermercados desechan a pesar de estar aún en perfectas condiciones para ser consumidos.

Los comedores comunitarios -idea de Massimo Bottura- alimentan a “los invisibles”, aquellos que no figuran en la historia de ningún pueblo.

Para Cristina, la cultura juega un papel fundamental para hablar de hambre y paz ya que tiene la capacidad de transformar y sentar a grupos de personas completamente distintos en una misma mesa.

Juanita Bravo por su parte, realiza cursos que da a grupos en donde además de mostrar sus raíces y su cocina habla de la paciencia y de lo importante que es para mantener la paz.

Siendo cocinera tradicional de oficio, Juanita menciona la precariedad en la que viven las cocineras tradicionales no solo en Michoacán sino en todo el país.

La labor de las cocineras es llevar comida mexicana a la gente como una demostración de amor y compromiso, ese es su mayor aporte a la paz.

Combatir el hambre es un tema de paz
Pedro Evia, Enrique Olvera, Juan Manuel Barrientos, Juanita Bravo y Cristina Reni en la plática Combatir el hambre es un tema de paz. // Foto: Especial.

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El trabajo de Juan Manuel es un poco más complicado pero a pesar de ello lo van logrando. Cuando todavía estaba la guerrilla en Colombia, él y su equipo hacían excursiones a las zonas de conflicto con la intención de desmovilizar la guerra a través de la cocina.

¿Cómo? Capacitándolos a la vez que llevaban a cabo alguna comida o cena; en éstas, la población civil y los militares estaban invitados, todos en una misma mesa.

Otra de las reflexiones que hace el chef colombiano es la necesidad de entender los conceptos de igualdad y equidad, haciendo énfasis en que no todos necesitan lo mismo para alimentarse. Reconstruir el tejido social mediante la comida es posible.

Para Enrique Olvera, combatir el hambre significó redescubrir sus orígenes. Dos viajes marcaron para siempre su visión, uno a Oaxaca en donde probó por primera vez insectos en la sierra del estado y otro a Chiapas en donde campesinas se acercaron a ofrecer frijoles de todos los colores.

¿Y de qué manera ayudó a sumar? Practicando el comercio justo además de no arrebatarles sus cosechas sino comprando el excedente para que los cultivos y los agricultores sean autosustentables.

Sin duda, estos cuatro expertos dejan reflexiones profundas no solo acerca de la alimentación sino de cómo también se trabaja por la paz desde el fogón.

El hambre

John Carlin es un periodista londinense que en 2004 publicó en El País un reportaje acerca de las razones del hambre en el mundo. En aquel año, alrededor de 800 millones de personas sufrían de hambre mientras que un número similar padecía obesidad, ¿cómo puede ser esto?

El hambre es uno de los indicadores económicos de los países. En México, por ejemplo, la carencia de una alimentación nutritiva y de calidad es una de las mediciones que se realizan para cuantificar el número de personas en situaciones de pobreza y pobreza extrema.

La balanza nunca beneficia a los más desfavorecidos y un ejemplo claro está en África, el continente con el hambre más devastadora.

Una de las razones que menciona John Carlin es el bloqueo de los países desarrollados sobre los subdesarrollados. Con esto se refiere a que si bien la industria agrícola en países como Estados Unidos recibe subsidios de gobierno en países en vías de desarrollo no pasa lo mismo.

Esto deriva en que los precios de los alimentos producidos en los países con subsidios se vuelven mucho más baratos, de esta manera pueden ser exportados a precios bastante menores en donde los países subdesarrollados no pueden competir por lo que les lleva a la quiebra esta industria.

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Otro tema son los impuestos; mientras que países de la Unión Europea los exigen antes de permitir la entrada de alimentos producidos fuera de su territorio, ellos pasan libremente los suyos a países en vías de desarrollo, un trato poco justo.

Por otro lado, se encuentra el tema de la guerra y la inseguridad. En primera porque ambas desplazan a las personas fuera de sus lugares de origen, en segunda porque bloquean la infraestructura y el acceso físico.

Por último, porque en los lugares en donde la guerra es más dura, los artefactos que utilizan dejan a los terrenos que pueden ser cultivados completamente fuera del juego, por ejemplo, con las minas antipersonas enterradas bajo la tierra.

Las guerras desplazan a la gente de sus tierras ancestrales, destruyen la infraestructura alimentaria, bloquean el acceso físico a comida de otras partes y dejan secuelas -por ejemplo, la muerte de individuos que saben cultivar la tierra- de las que las comunidades afectadas tardan años en recuperarse. 

John Carlin para El País.

¿Y México?

En México, el gobierno ratificó hace algunos años a la alimentación como uno de los Derechos Económicos Sociales y Culturales en el Pacto Internacional; esto significa que está obligado a cumplir con las responsabilidades de dicho pacto.

A pesar de esto, existe un diagnóstico y estudio hecho por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en donde se menciona que el mayor problema para cumplir con el acuerdo es la accesibilidad económica a alimentos saludables y nutritivos.